10 CONCEPTOS PARA EDUCAR ESTUDIANTES CON AUTISMO.

10 CONCEPTOS PARA EDUCAR ESTUDIANTES CON AUTISMO.

Roberto Rosler es un profesor argentino y padre de un niño con autismo. En su charla TED hace una recopilación de conceptos que todo estudiante con autismo desearía que sus profesores supieran. Me gustaría compartir estos 10 conceptos con vosotros en esta entrada, yo los he formulado desde el punto de vista del estudiante.

1. Quiero ser considerado más allá de mi autismo. El autismo es solo una parte de lo que soy y no una etiqueta que define mi totalidad. No te refieras a mí como ¨el autista,¨ soy mucho más que eso.

2. Mis sensaciones no tienen filtro y eso hace que viva en un mundo sensorial muy hostil. Por esta razón, es posible que me estrese enormemente al entrar en contacto con ciertos olores, luces y ruidos. Puedes hacerte una idea de cómo me siento con este vídeo.

https://youtu.be/Nskmiv_MNHI

3. A menudo no es que no quiera seguir tus instrucciones, es que no puedo seguirlas porque no las entiendo. Por favor, acércate más a mí y háblame con palabras sencillas.

4. Soy un pensador concreto. Si quieres que entienda tu mensaje, no utilices metáforas, ironías, dobles sentidos o juegos de palabra conmigo.

5. Escucha todas las formas en las que trato de comunicarme contigo. Aunque me bloquee y no pueda hablar, mi lenguaje no verbal corporal va a darte mucha información de mis necesidades y mi mundo interior.

6. Estoy visualmente orientado, en vez de pensar con palabras, pienso con imágenes. Funciono mejor cuando me muestran algo y lo puedo ver, que cuando solo se usan palabras para comunicarse conmigo.

7. Me gustaría que también reconozcas y aprecies mis fortalezas. Apoya tu labor sobre estas y verás que tengo más éxito en el aula.

8. Mis habilidades sociales no están desarrolladas. Por favor, ayúdame a conectar con mis compañeros e invítales a relacionarse conmigo.

9. Por favor, trata de identificar la causa de mis rabietas. Generalmente están causadas por mis sobrecargas sensoriales (algo ha cambiado en el ambiente del aula que me ha estresado enormemente). 

10. Quiéreme de forma incondicional. Con tu ayuda, mis posibilidades de tener éxito y ser más independiente se multiplican.

Roberto acaba su presentación reivindicando el valor de la escuela inclusiva. Puedes ver su presentación TED aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=Yb9xltZYNVQ&feature=youtu.be

¿LOS DEBERES TIENEN SENTIDO EN UNA ESCUELA INCLUSIVA?

¿LOS DEBERES TIENEN SENTIDO EN UNA ESCUELA INCLUSIVA?

Después de haber leído este artículo me gustaría que reflexionaras sobre el papel que tienen los deberes en tus clases ¿Qué aprenden tus estudiantes con ellos? ¿Ahondan en las desigualdades socioeconómicas de tus alumnos?

Antes de meternos de lleno a por los deberes, me gustaría compartir con vosotros la definición de educación inclusiva según la UNESCO: 

¨implica que todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad. Se trata de un modelo de escuela en la que no existen “requisitos de entrada” ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo, para hacer realmente efectivos los derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación.¨

Si tenemos en cuenta esta definición, el hecho de que se manden deberes que requieran la posible ayuda paterna o de un profesor de clases particulares puede generar polémica. Hay estudiantes que no cuentan con una estructura familiar o con los recursos económicos suficientes para recibir ayuda o la atención que se merecen en sus tareas escolares.

¿Para qué se suelen mandar los deberes?

Me gustaría que reflexionáramos cuáles son los objetivos más comunes cuando se suele mandar tarea a nuestros estudiantes.

  • Repasar lo aprendido en clase: por lo general se trata de ejercicios cerrados tomados del libro de texto que buscan respuestas concretas. No fomentan la reflexión del alumno, si no más bien ir al dato.

  • Ampliar la lección: de nuevo, se trata de ejercicios de tipo enciclopédico en el que se busca copiar información sin reflexionar sobre ella.

  • Finalizar en casa las actividades no completadas en clase. Este tipo de tareas suelen ser las que más quebraderos de cabeza suelen traer a los estudiantes y en las que más ayuda suelen necesitar.

Alternativas a los deberes tradicionales

Me gustaría compartir el siguiente decálogo de Pilar Lacasa y Carmen Cruz que puede ayudarnos a hacer nuestros deberes más inclusivos:

  1. Partir de los intereses de los alumnos y alumnas.

  2. Estar planteados en situaciones reales.

  3. Medir su dificultad para que no sea ni excesiva ni insuficiente.

  4. Poner tareas abiertas y con muchas vías de solución.

  5. Facilitar el uso de materiales diversos.

  6. Posibilitar la interacción con otras personas.

  7. Buscar significados que salgan de las paredes del aula.

  8. Fomentar una reflexión guiada sobre el contenido.

  9. Permitir que el alumno reflexione sobre su propio aprendizaje.

  10. Facilitar una reelaboración de contenidos aprendidos en clase y no solo su repetición o repaso.

Reflexión final

En un principio, parece que el concepto de deberes no encaja bien con lo que implica una escuela inclusiva. No obstante, es posible seguir unas buenas prácticas para que estos sean lo más inclusivos y significativos posibles. Si se mandan deberes, es importante que estos se conviertan en una herramienta de empoderamiento de todos los alumnos (y no solo de los que cuentan con ayuda en casa). 

Si te gustaría ampliar tu camino hacia una educación más inclusiva, te recomiendo hacer este reto de 7 días para crear un aula más inclusiva: https://revolucionalaclase.com/2017/11/25/aula-inclusiva/

Bibliografía

Lacasa, P. y Cruz C. (2002): ¨Los deberes ¿otra vez la escuela en casa?¨ en PMadres de alumnoas, Nº 72, Diciembre 2002, pp. 9-11.

UNICEF, UNESCO, Fundación Hinemi: Hacia el desarrolo de escuelas inclusivas. Recuperado de:  http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/72/cd/curso/unidad1/u1.I.2.htm

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE COOPERATIVO: PREGUNTAS ANTES DE LA CLASE (HISTORIA, 4 E.S.O)

ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE COOPERATIVO: PREGUNTAS ANTES DE LA CLASE (HISTORIA, 4 E.S.O)

PRESENTACIÓN DE LA ACTIVIDAD

Esta actividad está pensada para explicar la oposición al franquismo durante la posguerra. Los alumnos trabajan en parejas para contestar una serie de preguntas que deben ir contestando a medida que la explicación del profesor avanza. La actividad ha sido adaptada de la obra: La práctica del aprendizaje cooperativo por Anna La Prova.

 

CRITERIOS Y ESTÁNDARES LOMCE

  • 2.2. Conoce la situación de la postguerra y la represión en España y las distintas fases de la dictadura de Franco.

  • 3. Explicar las causas de que se estableciera una dictadura en España, tras la guerra civil, y cómo fue evolucionando esa dictadura desde 1939 a 1975.

 

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

 

El profesor da una fotocopia por parejas con 5 preguntas preliminares sobre la lección (ver documento con las 5 preguntas aquí). Los estudiantes tratan de contestar en pareja en el espacio entre la pregunta y la línea de rombos (ver documento con las preguntas para los alumnos en el anexo 1). Tiempo estimado: 5-10 minutos.

 

El profesor explica la lección de ese día: la oposición durante la posguerra (ver las diapositivas que apoyarán la explicación abajo). Mientras tanto los estudiantes toman notas. Tiempo estimado: 10 minutos.

Tomando como base sus apuntes sobre la explicación, los alumnos trabajan con su compañero para mejorar sus respuestas iniciales en el espacio por debajo de la línea de rombos (ver documento con preguntas en el anexo 1). Tiempo estimado: 10 minutos

 

Cada grupo se reúne con otro diferente y comparte las respuestas a sus preguntas. Tiempo estimado: 5 minutos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Decreto 48/2015. Consejería de educación, juventud y deporte de la Comunidad de Madrid, BOCM, 118, Madrid, España, 20 de mayo de 2015, p. 70.

  • La Prova, A. (2017): La práctica del aprendizaje cooperativo. Madrid: Narcea, p. 80.

  • Payne, S. G. (2005): El Franquismo. Madrid: Arlanza. Tusell, J. (2007): Historia de España en el s. XX. 3. La dictadura de Franco, Madrid: Taurus.

 

¿QUIERES SABER CÓMO ENSEÑAR A TUS ALUMNOS A PEDIR PERDON?

¿QUIERES SABER CÓMO ENSEÑAR A TUS ALUMNOS A PEDIR PERDON?

Los problemas en el colegio son el día a día de nuestra aula. En este artículo vas a aprender una técnica para enseñarles a pedir perdón para esos momentos cuando un “lo siento” no es suficiente.

Aunque el profesor puede considerarse como el principal motor de solución de los mismos, es importante empoderar a los estudiantes a tomar responsabilidad por sus acciones sin violencia. Esta técnica puede usarse entre estudiantes, incluso si ambas partes han causado daño. También puede usarse entre el profesor, el alumnado y viceversa (es fundamental ser un ejemplo de conducta para ellos).

Gracias a esta técnica de resolución de conflictos, tus estudiantes usarán el diálogo para la reparación de los daños causados. Aquí tenemos un ejemplo de conflicto frecuente en el aula:

Los estudiantes van llegando poco a poco al aula de primero de ESO (13 años). Jaime pisa sin querer la mochila de Patricia, su compañera de al lado. Al pisar con la suela ha ensuciado sin querer un peluche que tenía colgado de llavero. Jaime se disculpa, pero Patricia se enfada y deja de hablar a Jaime en toda la clase.

1.Identificar el problema

En esta fase, la persona que ha ofendido a otra admite su error ante la otra.

Jaime: Hola Patricia, siento que no haya visto tu mochila y he pisado tu llavero. Me gustaría pedirte disculpas.

2.Hacer una lluvia de ideas con posibles soluciones

En esta fase para enseñar a pedir perdón, los estudiantes tratarán de proponer una solución que funcione para ambas partes (se puede escoger de una lista que la clase haya creado previamente). Podría ir así:

Jaime: ¿Qué te parece si voy al baño y te limpio tu llavero con agua? O si lo prefieres puedo darte el que llevo yo en mi mochila.

3. Seleccionar una solución

Una vez expuesto posibles soluciones, la persona ofendida elige una o puede sugerir otra siempre y cuando la otra parte esté conforme. En caso de que aún así no sea suficiente, la persona que pide perdón puede:

  • Pedir que se vuelvan a considerar las posibles soluciones.

  • Disculparse verbalmente y dejar las cosas como están.

Es importante enseñar a nuestros estudiantes a ser pacientes, a veces es necesario esperar un tiempo para poder reparar el daño hecho y reconstruir las amistades.

4. Tomar acción

En el caso de que hubiera un acuerdo en una posible solución, la persona que pide perdón tiene que completar la acción a la que se haya comprometido.

5. Revisar

Ambos estudiantes revisan que las cosas están mejor después de 1 o 2 días. Se puede hacer con una conversación amistosa o a veces una simple sonrisa es suficiente.

Si te ha gustado este artículo, no te puedes perder este otro: ¿Qué hago cuando hay un conflicto entre estudiantes? Pincha en este enlace para leerlo.

Bibliografía

Linda Crawford y Christopher Hagedorn (2009): Classroom discipline. Guiding adolescents to responsible independence, The Origins Program, Minneapolis, pp. 221-222.

¿QUIENES CUENTAN CUENTOS A MIS PADRES? POR ANTONIO ORTUÑO TERRIZA

¿QUIENES CUENTAN CUENTOS A MIS PADRES? POR ANTONIO ORTUÑO TERRIZA

Este libro de cuentos es un excelente punto de partida para reflexionar sobre nuestro rol educativo. Su autor es Antonio Ortuño Terriza, psicólogo con una amplia trayectoria ayudando a niños, jóvenes y sus familias. En esta obra presenta una serie de relatos cortos para guiar a padres en su labor. Tras leer varias historias, no he podido evitar sumergirme en mis propias experiencias como profesor. Por este motivo, os traigo uno de sus cuentos a este blog (con permiso del autor). Espero que os guste.

 

El termómetro del apego

Cuenta la leyenda que en un recóndito lugar existía una mujer que detectaba el apego, el vínculo afectivo que recibe cada niño y cada niña en el seno de su familia. Esa mujer tenía legitimidad para defender los derechos de los niños, velar para que se atendieran sus necesidades, para que el escenario educativo estuviera plagado de amor y control respetuoso, para que los niños estuvieran vinculados emocionalmente a sus padres y pudieran sentir esa maravillosa sensación que alberga nuestro cuerpo al sentirnos acompañados.

 

El sistema era sencillo. Colocaba un termómetro dentro de la casa, y medía la temperatura del ambiente. Lo que que medía exactamente era el grado de seguridad, de vínculo afectivo recibido de sus cuidadores principales. Se llamaba termómetro del apego. Al instalar el termómetro en cada casa, podía pasar tres cosas: que marcara fiebre, hipotermia o temperatura adecuada.

 

La fiebre del apego aparece cuando el termómetro marcaba más de 37 grados de temperatura. Esto quiere decir que los adultos se exceden en apego, sobre-protegiendo a su hijo, generando dependencias innecesarias, alimentando la inseguridad en todo momento, muchas veces sin intención alguna. En ese hogar se pretende que los adultos sean exclusivos e imprescindibles en todo momento. No saben o no quieren delegar, ya que les satisface atender todas las necesidades de sus hijos. Se preocupan demasiado, ejerciendo excesivo control sobre sus hijos, con la de que sin riesgos la vida es mejor. Les cuesta manejar sus preocupaciones, se las contagian también a los niños. Necesitan que su hijo los necesite.

 

Cuando el termómetro no llega a los 36 grados de temperatura aparece la hipotermia del apego. Aquí  el niño siente al adulto como inaccesible, imprevisible, ausente e indiferente. No siente que se responde de forma adecuada a sus demandas, generando desconfianza e inseguridad. El niño no se siente atendido, ni entendido, ni querido. No hay acompañamiento estable.

 

Y el tercer caso que se puede dar es la temperatura adecuada: los padres saben adaptarse a las necesidades de sus hijos en las diferentes fases del desarrollo. Los niños se sienten aceptados incondicionalmente, el ambiente está cargado de confianza y respeto. Son personas adultas que aportan seguridad, credibilidad, coherencia, y que saben que, el mantener esta temperatura sana, no tiene caducidad. Son conscientes de que el apego debe existir siempre en la relación del niño con sus adultos significativos. Saben que se trata de ese abrigo que proporciona sosiego. De esa mano que está ahí para ayudarte a cruzar el río. Que la puedes tomar, si temes resbalar, o no tomar, si decides poner a prueba tus capacidades.

 

Esta mujer sabía perfectamente que era difícil mantener una temperatura fija en cada hogar, ya que va fluctuando dependiendo de muchos factores. Por eso, debía ir cada cierto tiempo a cada casa para medirla. Si fuera esa mujer a tu hogar ¿qué temperatura darías?

 

Bibliografía: Ortuño Terriza, Antonio (2015): ¿Quién cuenta cuentos a mis padres?, Madrid: Letras de autor, pp. 25-28.

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