El papel de los factores no cognitivos en la formación online

El papel de los factores no cognitivos en la formación online

Vemos también cómo en el fracaso académico subyacen creencias contrarias, destacando la asunción de que las personas inteligentes no necesitan esforzarse y que son capaces de enfrentarse a cualquier desafío sin miedo a la decepción. De hecho, se evidencia una tendencia por ocultar y limitar el esfuerzo, ya que podría confirmar la “falta de inteligencia”. Esto conlleva un escaso compromiso con el propio aprendizaje (trabajar más o de forma diferente) llegando incluso a responsabilizar a factores externos de la ausencia de logros.

Sin embargo, estudios realizados sobre el aprendizaje de expertos de talla mundial en distintos campos profesionales ponen de manifiesto que el límite en sus destrezas no viene marcado prioritariamente por la genética. Por el contrario, todos refieren una metodología basada en la práctica regular, en la retroalimentación adecuada y oportuna, en el establecimiento de metas mayores y en la utilización de distintos procedimientos.

CÍRCULO VIRTUOSO

 

Aprovechando la enorme evidencia de que el esfuerzo y el trabajo en estudiantes de todas las edades y condiciones previas promueven un mayor rendimiento, se han desarrollado intervenciones con el fin de favorecer un proceso de mejora continua que debe ser implementado también en la formación online.

La idea es poder entrar en un círculo virtuoso donde, sobre la base de pequeños cambios positivos, podamos incrementar el ritmo para introducir nuevos y mayores desafíos. Cada pequeño paso que se va convirtiendo en una victoria reforzará su confianza y sus aptitudes.

Así mismo es de gran valor aportar una retroalimentación continua y constructiva. Esta debe facilitar a los alumnos identificar y explicar sus errores con el fin de extraer conclusiones que les permitan avanzar en su aprendizaje. Una simple calificación o un comentario vago no va a ser suficiente si los estudiantes carecen del conocimiento o las habilidades para mejorar. El feedback positivo les permitirá encontrar significado y poner foco, es decir, esforzarse de manera más efectiva. A su vez, será una forma de empezar a medir cuán productivos son; reconocer qué hacen correctamente, qué estrategias son efectivas y cuándo reajustarlas.

Por todo ello es clave volver a comprender cómo aprendemos y lo necesario que es para un estudiante creer en su capacidad de trabajo y esfuerzo efectivo. Nuestro papel es contribuir a desarrollar estas mentalidades de forma significativa. El aprendizaje a lo largo de la vida se cimienta también en cómo superar los desafíos, aprender de los errores y estar dispuesto a asumir riesgos, y por lo tanto, a fracasar.

El enfoque para ello debe ser siempre transdisciplinar: https://www.onwell.es/es/#howwedo

Encantada de recibir tus aportaciones que seguro nos enriquecerán a todos.

(Imagen de cabecera: Manfred Steger en Pixabay)

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Vemos también cómo en el fracaso académico subyacen creencias contrarias, destacando la asunción de que las personas inteligentes no necesitan esforzarse y que son capaces de enfrentarse a cualquier desafío sin miedo a la decepción. De hecho, se evidencia una tendencia por ocultar y limitar el esfuerzo, ya que podría confirmar la “falta de inteligencia”. Esto conlleva un escaso compromiso con el propio aprendizaje (trabajar más o de forma diferente) llegando incluso a responsabilizar a factores externos de la ausencia de logros.

Sin embargo, estudios realizados sobre el aprendizaje de expertos de talla mundial en distintos campos profesionales ponen de manifiesto que el límite en sus destrezas no viene marcado prioritariamente por la genética. Por el contrario, todos refieren una metodología basada en la práctica regular, en la retroalimentación adecuada y oportuna, en el establecimiento de metas mayores y en la utilización de distintos procedimientos.

CÍRCULO VIRTUOSO

 

Aprovechando la enorme evidencia de que el esfuerzo y el trabajo en estudiantes de todas las edades y condiciones previas promueven un mayor rendimiento, se han desarrollado intervenciones con el fin de favorecer un proceso de mejora continua que debe ser implementado también en la formación online.

La idea es poder entrar en un círculo virtuoso donde, sobre la base de pequeños cambios positivos, podamos incrementar el ritmo para introducir nuevos y mayores desafíos. Cada pequeño paso que se va convirtiendo en una victoria reforzará su confianza y sus aptitudes.

Así mismo es de gran valor aportar una retroalimentación continua y constructiva. Esta debe facilitar a los alumnos identificar y explicar sus errores con el fin de extraer conclusiones que les permitan avanzar en su aprendizaje. Una simple calificación o un comentario vago no va a ser suficiente si los estudiantes carecen del conocimiento o las habilidades para mejorar. El feedback positivo les permitirá encontrar significado y poner foco, es decir, esforzarse de manera más efectiva. A su vez, será una forma de empezar a medir cuán productivos son; reconocer qué hacen correctamente, qué estrategias son efectivas y cuándo reajustarlas.

Por todo ello es clave volver a comprender cómo aprendemos y lo necesario que es para un estudiante creer en su capacidad de trabajo y esfuerzo efectivo. Nuestro papel es contribuir a desarrollar estas mentalidades de forma significativa. El aprendizaje a lo largo de la vida se cimienta también en cómo superar los desafíos, aprender de los errores y estar dispuesto a asumir riesgos, y por lo tanto, a fracasar.

El enfoque para ello debe ser siempre transdisciplinar: https://www.onwell.es/es/#howwedo

Encantada de recibir tus aportaciones que seguro nos enriquecerán a todos.

(Imagen de cabecera: Manfred Steger en Pixabay)

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MENTALIDAD Y APRENDIZAJE

¿Qué es, pues, lo que permite avanzar a unos ante problemas y retos, mientras que otros se quedan rezagados?

Según las investigaciones las creencias que capturan la esencia de los factores no cognitivos que afectan positivamente al aprendizaje de forma más determinante son:

1. Yo pertenezco a esta comunidad de aprendizaje.

2. Mis habilidades y conocimientos mejoran gracias a mi esfuerzo.

3. Este trabajo tiene valor para mí.

4. Puedo tener éxito en esto.

5. El aprendizaje significativo conlleva esfuerzo, confusión (dudas), contempla cometer errores. Todo esto es positivo.

6. Adquiero nuevas estrategias de aprendizaje cuando sea necesario.

7. Las calificaciones no son lo más importante sino lo que voy aprendiendo.

Vemos también cómo en el fracaso académico subyacen creencias contrarias, destacando la asunción de que las personas inteligentes no necesitan esforzarse y que son capaces de enfrentarse a cualquier desafío sin miedo a la decepción. De hecho, se evidencia una tendencia por ocultar y limitar el esfuerzo, ya que podría confirmar la “falta de inteligencia”. Esto conlleva un escaso compromiso con el propio aprendizaje (trabajar más o de forma diferente) llegando incluso a responsabilizar a factores externos de la ausencia de logros.

Sin embargo, estudios realizados sobre el aprendizaje de expertos de talla mundial en distintos campos profesionales ponen de manifiesto que el límite en sus destrezas no viene marcado prioritariamente por la genética. Por el contrario, todos refieren una metodología basada en la práctica regular, en la retroalimentación adecuada y oportuna, en el establecimiento de metas mayores y en la utilización de distintos procedimientos.

CÍRCULO VIRTUOSO

 

Aprovechando la enorme evidencia de que el esfuerzo y el trabajo en estudiantes de todas las edades y condiciones previas promueven un mayor rendimiento, se han desarrollado intervenciones con el fin de favorecer un proceso de mejora continua que debe ser implementado también en la formación online.

La idea es poder entrar en un círculo virtuoso donde, sobre la base de pequeños cambios positivos, podamos incrementar el ritmo para introducir nuevos y mayores desafíos. Cada pequeño paso que se va convirtiendo en una victoria reforzará su confianza y sus aptitudes.

Así mismo es de gran valor aportar una retroalimentación continua y constructiva. Esta debe facilitar a los alumnos identificar y explicar sus errores con el fin de extraer conclusiones que les permitan avanzar en su aprendizaje. Una simple calificación o un comentario vago no va a ser suficiente si los estudiantes carecen del conocimiento o las habilidades para mejorar. El feedback positivo les permitirá encontrar significado y poner foco, es decir, esforzarse de manera más efectiva. A su vez, será una forma de empezar a medir cuán productivos son; reconocer qué hacen correctamente, qué estrategias son efectivas y cuándo reajustarlas.

Por todo ello es clave volver a comprender cómo aprendemos y lo necesario que es para un estudiante creer en su capacidad de trabajo y esfuerzo efectivo. Nuestro papel es contribuir a desarrollar estas mentalidades de forma significativa. El aprendizaje a lo largo de la vida se cimienta también en cómo superar los desafíos, aprender de los errores y estar dispuesto a asumir riesgos, y por lo tanto, a fracasar.

El enfoque para ello debe ser siempre transdisciplinar: https://www.onwell.es/es/#howwedo

Encantada de recibir tus aportaciones que seguro nos enriquecerán a todos.

(Imagen de cabecera: Manfred Steger en Pixabay)

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Abordar el desarrollo de factores no cognitivos como la conciencia de qué implica ser estudiante cobra aún más importancia en la formación online.

Existe cada vez mayor consenso en la investigación educativa en que los factores no cognitivos (comportamientos, actitudes, habilidades, creencias, estrategias), es decir, todo aquello que no son conocimientos o habilidades académicas básicas, pueden influir profundamente en la motivación, y por ende, en el rendimiento de los estudiantes.

Es más, parece que estos factores no cognitivos ya sean psicológicos o sociales están detrás de gran parte del fracaso escolar. 

EL ROL DE LAS CREENCIAS

Este artículo quiere resaltar el rol que ejercen en los procesos de aprendizaje y, por tanto, de mejora continua, nuestras creencias acerca de nuestra inteligencia y nuestras capacidades, dada su influencia en los otros factores no cognitivos mencionados anteriormente.

Durante los últimos 30 años, decenas de estudios de investigación longitudinal vienen demostrando cómo una mentalidad de crecimiento permite rendir a niveles más altos, invalidando así un punto de vista que asume que el alto rendimiento y los logros se deben principalmente al talento, a la inteligencia o a la habilidad innata.

MENTALIDAD Y APRENDIZAJE

¿Qué es, pues, lo que permite avanzar a unos ante problemas y retos, mientras que otros se quedan rezagados?

Según las investigaciones las creencias que capturan la esencia de los factores no cognitivos que afectan positivamente al aprendizaje de forma más determinante son:

1. Yo pertenezco a esta comunidad de aprendizaje.

2. Mis habilidades y conocimientos mejoran gracias a mi esfuerzo.

3. Este trabajo tiene valor para mí.

4. Puedo tener éxito en esto.

5. El aprendizaje significativo conlleva esfuerzo, confusión (dudas), contempla cometer errores. Todo esto es positivo.

6. Adquiero nuevas estrategias de aprendizaje cuando sea necesario.

7. Las calificaciones no son lo más importante sino lo que voy aprendiendo.

Vemos también cómo en el fracaso académico subyacen creencias contrarias, destacando la asunción de que las personas inteligentes no necesitan esforzarse y que son capaces de enfrentarse a cualquier desafío sin miedo a la decepción. De hecho, se evidencia una tendencia por ocultar y limitar el esfuerzo, ya que podría confirmar la “falta de inteligencia”. Esto conlleva un escaso compromiso con el propio aprendizaje (trabajar más o de forma diferente) llegando incluso a responsabilizar a factores externos de la ausencia de logros.

Sin embargo, estudios realizados sobre el aprendizaje de expertos de talla mundial en distintos campos profesionales ponen de manifiesto que el límite en sus destrezas no viene marcado prioritariamente por la genética. Por el contrario, todos refieren una metodología basada en la práctica regular, en la retroalimentación adecuada y oportuna, en el establecimiento de metas mayores y en la utilización de distintos procedimientos.

CÍRCULO VIRTUOSO

 

Aprovechando la enorme evidencia de que el esfuerzo y el trabajo en estudiantes de todas las edades y condiciones previas promueven un mayor rendimiento, se han desarrollado intervenciones con el fin de favorecer un proceso de mejora continua que debe ser implementado también en la formación online.

La idea es poder entrar en un círculo virtuoso donde, sobre la base de pequeños cambios positivos, podamos incrementar el ritmo para introducir nuevos y mayores desafíos. Cada pequeño paso que se va convirtiendo en una victoria reforzará su confianza y sus aptitudes.

Así mismo es de gran valor aportar una retroalimentación continua y constructiva. Esta debe facilitar a los alumnos identificar y explicar sus errores con el fin de extraer conclusiones que les permitan avanzar en su aprendizaje. Una simple calificación o un comentario vago no va a ser suficiente si los estudiantes carecen del conocimiento o las habilidades para mejorar. El feedback positivo les permitirá encontrar significado y poner foco, es decir, esforzarse de manera más efectiva. A su vez, será una forma de empezar a medir cuán productivos son; reconocer qué hacen correctamente, qué estrategias son efectivas y cuándo reajustarlas.

Por todo ello es clave volver a comprender cómo aprendemos y lo necesario que es para un estudiante creer en su capacidad de trabajo y esfuerzo efectivo. Nuestro papel es contribuir a desarrollar estas mentalidades de forma significativa. El aprendizaje a lo largo de la vida se cimienta también en cómo superar los desafíos, aprender de los errores y estar dispuesto a asumir riesgos, y por lo tanto, a fracasar.

El enfoque para ello debe ser siempre transdisciplinar: https://www.onwell.es/es/#howwedo

Encantada de recibir tus aportaciones que seguro nos enriquecerán a todos.

(Imagen de cabecera: Manfred Steger en Pixabay)

Prácticas Educativas Innovadoras

Prácticas Educativas Innovadoras

Al cerebro le encanta que le sorprendan por lo que es muy probable que la mera introducción de prácticas educativas innovadoras tenga efectos positivos no solo en los procesos atencional y motivacional, sino que al usar la mente de formas no habituales, que puedan además requerir mayor esfuerzo, consigamos estimular la formación de nuevas conexiones neuronales.

Pero cuando hablamos de optimizar la adquisición, retención y evocación de conocimientos y capacidades en personas de distintas edades y con necesidades diversas, es decir, de poder generar un mayor y más duradero impacto a través de la transformación educativa, es más que recomendable sustentar el diseño metodológico en los nuevos descubrimientos de las investigaciones de las ciencias del cerebro sobre cómo aprendemos

Curiosamente, desde hace ya algunos años, un creciente número de estudios viene revelando que algunas de las creencias que sostienen ciertas metodologías o sistemas de aprendizaje se basan en mitos o interpretaciones erróneas sobre el funcionamiento cerebral y sus procesos cognitivos.

Y es que el tan ansiado puente entre las investigaciones científicas y las prácticas educativas innovadoras no es tan fácil de construir. Conocer los resultados de los estudios no implica su aplicación directa en estrategias de aprendizaje dentro del aula.

NEUROMITOS

La primera gran incógnita de muchos investigadores y pedagogos es, pues cómo trasladar los resultados de los estudios fuera del laboratorio. Señalan la brecha que separa los procesos neurales microscópicos de los comportamientos macroscópicos, propios de los espacios formativos, como un importante reto a la hora de implementar el tan ansiado binomio neurocientífico-educativo. Así lo confirman también diversos análisis empíricos al no encontrar el impacto esperado en los ámbitos dónde se han aplicado técnicas “basadas” en la investigación neurocientífica.

Son muchas las razones que sustentan los neuromitos. El ser humano tiende a buscar la simplicidad, lo que puede derivar en interpretaciones o conocimientos poco rigurosos. Solemos también sobregeneralizar las conclusiones que se extraen de las investigaciones, amén de que muchas de ellas se han realizado solo con animales o se encuentran aún en fase preliminar. En muchos casos existe una falta de entendimiento en la diferencia entre conceptos claves como la correlación y la causalidad. Por no hablar del casi omnipresente sesgo de confirmación, que respalda nuestras opiniones previas impidiendo una toma de decisiones más objetiva. Y aunque me dejo muchas otras razones en el tintero, quiero terminar incluyendo al efecto arrastre o bandwagon effect , la tendencia de las personas a alinear sus creencias y comportamientos con los de un grupo. Este es uno de los muchos fenómenos psicológicos que los profesionales del marketing utilizan para influir en las actuaciones de los consumidores.

EL PAPEL DE LA PSICOLOGÍA COGNITIVA

Neuromitos

(Fuente de la imagen: Pixabay)

Es así que con el fin de reflejar el avance obtenido, gracias a las nuevas técnicas de neuroimagen, en mecanismos y dinámicas propulsoras y facilitadoras de la plasticidad neuronal, sustento de toda forma de aprendizaje, son muchas las voces que han elegido a la psicología cognitiva como agente mediador en este diálogo interdisciplinar. El objetivo es que acortemos distancias, empezando por la definición de un lenguaje común, que facilite el desarrollo de prácticas educativas innovadoras mejor fundamentadas científicamente.

Y en ese camino estamos, intentando diseñar métodos que impulsen y potencien los procesos mentales que desarrollan “contenidos implícitos“, por lo general duraderos, y que puedan surgir de manera transversal cuando nuevas demandas de aprendizaje lo requieran. Los antiguos modelos, aún presentes, basados en la enseñanza de “contenidos explícitos” tienen aún menor espacio en la era de la información.

El enfoque para ello debe ser transdisciplinar: https://www.onwell.es/es/#howwedo

HÁBITOS DE VIDA Y RENDIMIENTO COGNITIVO

De otro lado y considerando que el ser humano es un sistema complejo, no olvidemos que también es necesario fomentar la incorporación de hábitos de vida claves en el rendimiento cognitivo. Entre ellos, el sueño, determinante biológico en la formación de la  memoria y la integración de la nueva información en el entramado cerebral; y el ejercicio físico, cuya práctica está ofreciendo magníficos beneficios sobre la memoria de trabajo y en distintas tareas ejecutivas, además de los ya conocidos efectos sobre el estrés y la ansiedad.

Si tienes interés o dudas y quieres que abordemos de forma práctica el análisis de algunas de las creencias que sustentan ciertas metodologías o que desarrollemos en detalle cómo el ejercicio físico o el sueño contribuyen al aprendizaje, te animo a comentar.

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