LO QUE APRENDÍ DE TI

LO QUE APRENDÍ DE TI

Esta semana hablamos desde nuestra asociación sobre la (Di*)capacidad. Lo que aprendí de ti.

He pensado que este era un buen espacio para hacerte un pequeño agradecimiento a ti y lo que aprendí contigo.

Gracias porque tenías la capacidad para hacerme entender más allá de un movimiento de ojos.

Gracias porque tenías la capacidad para hacerme entender más allá de un sonido.

Gracias porque tenías la capacidad de hacerme sonreír cuando llegaba a casa.

Gracias porque tenías la capacidad para enseñarme a observar desde el silencio mientras te daban de comer.

Gracias porque tenías la capacidad de hacerme sentir tranquila cuando me tapaba con tu manta verde que era tu favorita y también la mía.

Gracias a ti aprendí a mirar con ojos de ver, a escuchar con orejas de oír, a tocar con manos sensibles, a oler más allá de los sentidos, gracias por enseñarme a ser capaz desde tu discapacidad.

Sé que soy parte de lo que soy por haber tenido la posibilidad de estar junto a ti y a tu parálisis cerebral que aunque no te dejaba hablar eso no fue un impedimento para entendernos nunca.

El amor está por encima de toda discapacidad y se convierte en la mayor capacidad de cada persona.

IGUALITOS A NADIE

IGUALITOS A NADIE

Igualitos a nadie. ¿Y tú? ¿Eres o no eres igualito a nadie?

Desde pequeños nos inculcan una y otra vez el destacar lo menos posible, llamar la atención lo justo, pasar desapercibidos cada vez que pudiéramos. Yo me pregunto una y otra vez: ¿para qué? Pues la verdad que le he dado muchas vueltas y pienso que nos tendríamos que revelar a esa homogeneización impuesta.

Tanto a mis alumnos como a mis hijas, les digo una y otra vez que tenemos que luchar para ser “igualitos a NADIE”, ser la “oveja negra” que nos distingue de los demás, porque de este modo podremos descubrir nuestra propia identidad y no aquella que muchas veces nos quieren imponer.

Si trabajamos para ser diferentes, se nos verá diferentes, no seremos invisibles al mundo y se nos escuchará. Siempre con educación, pensando antes de hablar y, ante todo, respetando nuestras ideas, nuestros valores y por supuesto al otro.

Para ello tendríamos que empezar desde casa, cuando les pedimos a nuestros hijos que elijan entre ponerse el pantalón azul o el verde, ducharse antes de cenar o después de la cena, etc. Romperán nuestras rutinas y normas, aunque a la vez les estamos enseñando algo más importante y es que no tengan miedo a decidir. Como padres queremos que todos en casa sigan unas mismas normas, pero hay que pensar que no somos iguales y por eso no tendríamos que tratarnos de la misma manera, porque cada uno tiene sus proyecciones, sus caprichos y sus necesidades; y esas pequeñas decisiones serán las que les formen como personas críticas e independientes e “igualitos a nadie”.

Después sería necesario que continuáramos en la escuela, en el colegio y en la universidad, haciéndoles pensar a nuestros alumnos, induciéndoles a ser críticos, dejándoles que opinen libremente; y que, si saben hacer las cosas de otro modo, lo hagan sin pedir permiso y por supuesto hay que escucharles. Sin embargo (y muchas veces se hace desde el desconocimiento) nos empeñamos en que metan una palabra determinada en un hueco determinado o que pongan de memoria lo que han estudiado sin entender.

De nuevo en mi cabeza vuelve a aparecer la misma pregunta: ¿para qué?, ¿para qué dentro de pocos años sean personas fáciles de manejar, que hagan lo que los demás hacen y sigan al rebaño sin protestar? ¿para qué no tengan criterio y no puedan decidir por sí mismos y así ser “manipulados” fácilmente? Esto no interesa mucho en una sociedad en la que los políticos, las comunidades de vecinos, los jefes… lo que quieren son personas que les sigan sin más, sin oponerse a ellos, sin criticarles constructivamente. Eso siempre es más fácil, aunque mucho menos productivo, y enriquecedor ¿no crees?

Es triste, o al menos a mi me lo parece, porque si todos  nosotros entendiéramos que ser igualitos a nadie, nos enriquece, nos hace crecer, aporta y suma, lucharíamos por alcanzarlo, sin necesidad de sentirse culpable, sino orgulloso de ser la “nota discordante”, llevar uno peinado diferente a los compañeros del instituto o incluso llegar a decir lo que piensas sin tener miedo  a ser juzgado (y si lo eres, solo seguirá siendo una opinión sin más).

Es interesante ser ese “Wally” que buscamos en los libros, porque de este modo llamaremos la atención, nos escucharan, quizá hagamos remover conciencias porque pensamos en alternativas, daremos voz a quien aún no ha encontrado su momento para hacerse visible y sobre todo nos distinguiremos del resto.

Soy consciente que cuesta salir de nuestra zona de confort, pero aún así creo que las ventajas son mucho mayores que los inconvenientes que podemos encontrar. Así que ahora solo toca buscar el momento. Pero… ¿y qué pasa con esas personas   luchadoras que tienen una discapacidad o una minusvalía?

Quizá sean las únicas del planeta que se sientan especiales y diferentes (porque lo son) y aunque algunas veces se hayan planteado ser iguales a la masa, seguro que cuando se aceptan, se quieren, se comprenden y sobre todo aprenden a vivir con su discapacidad dando lo mejor de sí mismos, se sienten los más poderosos del universo. Son grandes ejemplos a seguir y aunque en algunos momentos hayan pensado en tirar la toalla, algo hay en su interior que les ayuda a seguir adelante.

Pensemos en los invidentes que cada día se superan a si mismos para hacer la comida, la cama, cuidar a su bebé. O en aquellas personas que están en una silla de ruedas y tan solo el salir a la calle, les supone encontrarse con muchísimos obstáculos que poco a poco van venciendo. No nos comportemos de manera egoísta y aprendamos a disfrutar de lo que tenemos, de lo que somos, de lo que sentimos.

Desde aquí doy las gracias a todos “esos” que son igualitos a nadie y nos enseñan cada día que la diversificación nos une, nos aporta y nos enseña valores tan importantes como la empatía, tolerancia, cooperación, asertividad…

LA LISTA DE LA MÚSICA DE TU VIDA

LA LISTA DE LA MÚSICA DE TU VIDA

Una de las bases de nuestra asociación Míranos y Únete es educar para la vida. La música bajo mi punto de vista así lo hace y por eso es necesario este artículo en el que hablo de la lista de la música de tu vida.

Desde que estamos en la barriga de nuestra madre el ritmo del corazón de la misma marca nuestro momento, nacemos y si tenemos suerte nos cantan al oído canciones que nos producen calma, que nos animan… Seguimos creciendo, fijaros la importancia de las escuelas infantiles 0-6 y las docentes que con tanto cariño enseñamos rutinas con canciones que jamás olvidaremos que además con el tiempo cantaremos a nuestros hijos o alumnos.

Este es el punto del que a mí me gustaría hablaros. La música marca nuestras vidas, acompañar con música es regalar recuerdos, sensaciones y amor.

Marta Cintia nos ha emocionado a todos…

Tengo la fortuna de que mi trabajo me permite acompañar a niños y mayores, hoy me centro en nuestros mayores. Estas semanas atrás ha sido muy importante la noticia de la bailarina Marta Cinta que ha rodado por todo el mundo, todos los famosos y no famosos se han emocionado al verla porque es imposible no hacerlo.

Ese día estaba allí junto a Inmaculada Vilar (directora del centro) y el resto de los compañeros de la Residencia de Muro, era el último día de formación y mientras se grababa a Marta todos permanecíamos en un respetuoso silencio emocionados, no me voy a centrar en el programa de Pepe Olmedo (Música para el despertar) aunque es maravilloso y doy las gracias por haber tenido la oportunidad de formarme con él me quiero centrar en la importancia de la música.

Todos mis compañeros Jesús, Lurdes, M José, Andrea, Salome, el equipo de auxiliares sabemos y usamos la música en cada momento pero no cualquier música sino “La música de tu vida”

Que importante es saber que nuestro cerebro aunque por desgracia nos haya tocado vivir la enfermedad del Alzehimer no va olvidar la música.

Para mí esto cambió mi vida.

Si somos consciente de esto todavía disfrutaremos más de acompañar con música porque sabemos que somos participes de crear “la lista de la música de tu vida”.

Os garantizo que cuando una persona con Alzehimer reconoce la canción que estas cantando o la que está escuchando en los cascos su cara cambia, sonríe, te miran, la cantan, hablan….

Todos tenemos canciones que marcan nuestras vidas, los docentes tenemos la posibilidad de formar parte de esta siembra, conectemos a nuestros niños y niñas con el amor hacia la música diversa.

Para mí esto forma parte de la Educación para la Vida.

HAZ UN F5 A TU CEREBRO

HAZ UN F5 A TU CEREBRO

POR QUÉ EMPEZAR UNA CLASE DE MÚSICA CON RELAJACIÓN

PROFE: “¿Alguno de vosotros tiene tablet, móvil u ordenador?

ALUMNOS: “Yo sí”, “Yo también”, “Siiiiii”…

PROFE: “¿Y qué pasa si dejamos estos dispositivos encendidos siempre?, ¿o los apagamos de manera incorrecta?

ALUMNOS: “Que se quedan sin batería”, “Que se ponen muy calientes”, “Que se cansan mucho”…

PROFE: “¡Exacto!, si desconectamos sin esperar a que finalice el proceso de apagado, podemos perder datos, dañar archivos…o si siempre lo dejamos encendido, no se puede reiniciar. Pues eso mismo le ocurre a nuestro cerebro. De vez en cuando necesitamos apagarlo, reiniciarlo, para que funcione a pleno rendimiento y podamos empezar la clase con energía, alegría e ilusión”.

De esta manera se puede explicar a nuestros alumnos por qué es necesario reiniciar, calmar, desestresar y, ¿por qué no?, limpiar nuestro cerebro antes de empezar nuestra clase de Música.

Es verdad que a priori esta práctica puede suscitar alguna que otra reticencia:

“Ya la clase de Música se me queda demasiado corta, solo una hora a la semana, y encima ahora tengo que dedicar más tiempo a la relajación”.

“Eso no me va a funcionar con los alumnos de cursos superiores, se van a reír, no se lo van a tomar en serio”.

“Algunos alumnos no van a querer ni siquiera cerrar los ojos por el sentido al ridículo”.

Nada más lejos de la realidad. No solo respetan ese momento al inicio de cada clase, sino que a medida que lo van incorporando a su día a día, lo convierten en un hábito, lo interiorizan, llegando incluso a demandarlo. En algunas clases, son los propios alumnos los que me esperan ya en posición de relajación. Esto permite un mayor aprovechamiento del tiempo e incrementa la calidad del mismo.

He podido comprobar que gracias a esos minutos iníciales de relajación, el rendimiento de la clase mejora sustancialmente. En muchas ocasiones nos encontramos con alumnos cansados y mentes saturadas que producen un rendimiento académico mínimo y una creatividad prácticamente nula. ¿Qué hacemos en una clase de Música sin el ingrediente estrella, la creatividad?

Para que esos primeros minutos de clase sean especiales, es necesario variar la relajación. Es cierto que yo sigo unas rutinas, recordándoles que pueden beber agua (de forma calmada y sin prisa), introduciendo la música que nos va a acompañar en el viaje: música clásica, sonidos de la naturaleza, música relajante para meditar, música lounge, chill out, etc. Y así, poco a poco, vamos adoptando la posición para poder relajarnos, posando la cabeza sobre las manos y cerrando los ojos.

Ahora llega el momento de la respiración, la diafragmática, nuestra gran aliada. Es importante que experimenten el poder de la respiración a la hora de calmar y bajar la intensidad de  nuestras emociones. No dudes en probar la respiración cuadrada, explicándoles que proviene del cuerpo de marines norteamericanos y que la usaban en momentos de gran estrés en la batalla para mantener la calma. ¡Les encanta! También triunfa la que alterna las fosas nasales,  fundamental para conservar la concentración.

Y sin casi darnos cuenta, dejamos volar nuestra imaginación, acompañándoles en un viaje que nos lleva al mar o a un paisaje sin igual. Otro día la protagonista es la relajación muscular progresiva de Jacobson o una simple mariposa mágica que va posándose y relajando cada parte del cuerpo.

Por último, volvemos a ser conscientes del aquí y el ahora, estirándonos como gatitos e intentando tocar el techo con nuestras manos.

Son solo unos minutos, pero favorece enormemente el clima del aula, desarrolla las competencias emocionales de los alumnos, mejora el rendimiento académico y además aprenderán a regalarse momentos, a quererse y a respetarse a ellos mismos y, por ende, a los demás.

¿Te unes a los que ya pulsamos F5 cada día al empezar la clase de Música?

BRAVO POR LA MÚSICA

BRAVO POR LA MÚSICA

BRAVO POR LA MÚSICA

“Bravo por la música que nos hace mágicos…”

Quién no ha escuchado alguna vez esta canción. Yo, personalmente, no tengo duda de esta afirmación. A lo largo de mi vida he ido comprobando que así es. Quizás , por esta razón, la música ha sido y es parte de mi vida desde, incluso, antes de mi nacimiento y, también, quizás a ello me dedico de forma profesional a enseñar y compartir este maravilloso regalo y legado.

La música es” multiusos”; sirve para cualquier tiempo, lugar, momento, contexto, situación… Es un gran alimento y herramienta tanto para el alma, el espíritu, la mente , el cuerpo y el corazón. A través de mi experiencia, gracias a la música y, a través de ella, he recibido una herencia; la historia de mi famiñlia, de mi cultura, de mis costumbres … y me ha ayudado a anclarme en la Tierra, en mi mundo y echar raíces fuertes para crecer conociendo mis orígenes. 

Agradezco sinceramente a mi padre toda la música que desde pequeña he escuchado, toda esa cultura, ese código, esa historia y esa sensibilidad acrecentada por todo ello. Estoy, igualmente agradecida a mi abuela y a todos sus “cantares” , como ella los llamaba, que me conectaban con una tierra, unos lugares, unas vivencias que pertencían a unas personas que no conocí en vida pero a los que me sentía unida.

Tanto es mi agradecimiento que participé como miembro en un grupo de maestros cuya misión y labor era desempolvar canciones de tiempos pasados y este legado , este gran cúmulo de historias valiosas y antiquísimas, a su vez, las transmitíamos a nuestros alumnos.

La música es mágica, en verdad,. Transciende al tiempo y pasa de unos seres humanos a otros, acrecentando la memoria, las raíces y vínculos entre ellos. Esto contribuye a un mayor conocimiento de quién eres, de dónde procedes y te da identidad y fuerza para desarrollarte más ampliamente como ser humano. 

Nutre y alimenta todos los aspectos de nuestro Ser: a la mente porque la llena de contenidos e informaciones valiosas para aplicar a diversos aprendizajes, conecta todos los hemisferios cerebrales y crea innumerables conexiones neuronales, activa el movimiento y los recuerdos.

No es la primera vez que oímos la historia de personas que han despertado de un coma al escuchar una canción o enfermos de Alzheimer que han recordado y reconocido los rostros de sus seres queridos gracias a canciones y personas sin movilidad o víctimas de accidentes o enfermedades degenerativas que han sido capaces de hacer sonar una pandereta o mover, al menos, un pie o un dedo al ritmo de la música.

Ayuda, como gran antídoto, a nuestro corazón a sentirse contento e inspirado y hacer desparecer las sombras de la angustia y depresión. Por ello, nos da fuerza y estimula en momentos difíciles. Ayuda a cambiar y transmutar nuestras emociones; a reconocerlas y modificarlas.

Con los niños se convierte en una herramienta maravillosa para que se escuchen y puedan conocer y reconocer sus emociones . También para que sean capaces, de forma más sencilla y divertida, a interiorizar hábitos, rutinas , sentimiento de grupo, a relacionarse y expresar se mejor.

Es una pócima mágica para romper el hechizo del miedo , la desidia y la falta de comunicación que nos atenaza y bloquea en varias ocasiones.

Crea conexiones de corazón a corazón; vínculos afectivos fuertes e indelebles en el tiempo.

A nivel físico nos mantiene más joviales y saludables. Quién no se ha sentido mejor después de bailare y, si ya bailas con otras personas, tanto mejor.

A nivel espiritual nos ilumina, nos hace viajar a nuestro interior y conocernos mejor, mostrar fuera lo que no sabíamos que llevabamos dentro. De hecho, la música nos ayuda a viajar, a conectarnos con otras realidades, incrrementar la vibración energética y , por ello, es una gran aliada en la meditación.

Para finalizar y, por todo ello, vuelvo a repetir: “Bravo por la Música”.

LA GESTIÓN DEL TIEMPO: ¿CANTIDAD O CALIDAD?

LA GESTIÓN DEL TIEMPO: ¿CANTIDAD O CALIDAD?

¿Es lo mismo CANTIDAD que CALIDAD?

Son palabras que, si no las pronunciamos bien, nos pueden llevar a confusión. Creo que hay que detenerse ante ellas para comprender sus luces y sus sombras, para entender que entre ellas hay muchos matices importantes a tener en cuenta. La gestión del tiempo: ¿cantidad o calidad?

*Una historia real.

Cuando era niña pensaba:

  • ¡Qué suerte tiene Eva que su casa es muy grande!
  • ¡Qué “morrudo” es David que todo lo que pide se lo dan!
  • ¡Cómo me gustaría ser como Nuria que cada fin de semana estrena ropa!

En ese momento, solo me fijaba en la cantidad de cosas que tenían los demás y yo no tenía.

Me sentía desgraciada, poco afortunada… sin embargo a medida que he ido creciendo me he dado cuenta que lo realmente importante no es la cantidad de objetos que tengas, o la cantidad de tiempo que estás en casa con los tuyos, o el número de veces que te llaman para salir… sino lo realmente importante, lo que de verdad te llega al corazón, es la calidad de esos pequeños gestos y momentos que vives a diario.

*Cambio de gafas:

Ahora mismo me siento afortunada, porque gracias a esas vivencias que tuve en la niñez y en la adolescencia, como adulta soy capaz de ver las cosas desde otra perspectiva.

No importa si tienes una “súper casa” y/o “un súper coche”. No importa si tienes una segunda vivienda en la playa o en la montaña sino, lo que realmente importa es si estás PRESENTE en lo que haces, si DISFRUTAS con lo que tienes y si eres CONSCIENTE de lo grandioso que es valorar aquello que pasa desapercibido por la mirada de la gran mayoría.

Un día cualquiera, en una ciudad cualquiera, en una familia cualquiera… hay millones de momentos “insignificantes” que se hacen grandiosos tan solo por detenerse ante ellos.

Desde la sonrisa que te regala tu hijo al despertarse, hasta esa palabra que necesitabas oír para darte un empujón y así seguir adelante o ese plato de comida que tienes la suerte de tener sobre la mesa…

Hay tanto y tantas cosas que nos pueden llevar a encontrar ese trocito de felicidad que buscamos fuera y sin saberlo lo llevamos dentro. Dentro porque somos nosotros los que tenemos que “reaprender” a ver todo con “otra mirada”, a “reaprender” a pararnos a escuchar el canto de los pájaros o a ser conscientes de ese saludo que cada mañana me brinda un compañero.

*Aprendamos de nuevo:

Es necesario apartar todo aquello que no nos deja mirar al detalle lo que realmente luce por sí solo.  Cenar en familia, contándonos lo mejor de la jornada o entender por qué estoy triste y no tengo ganas de jugar. Simplemente, buscar momentos de los que extraer el mayor jugo posible, momentos de calidad, en los que todos ganamos y en los que todos nos sentimos especiales.

*¡El gran descubrimiento!:

Un día, en una clase de 4º de primaria (soy maestra vocacional), propuse a mis alumnos lo siguiente:

  • “Hoy vamos a nombrar cosas que se nos dan bien hacer”.

Resulta increíble presenciar cómo de 28 chicos solo dos de ellos tenían muy claro aquello que sabían hacer mejor que nadie. El resto, se miraban los unos a los otros y no lograban pensar en qué cosas destacaban.

Cuando les expliqué que TODOS, absolutamente TODOS sobresalimos en algo, se quedaron asombrados, porque les parecía imposible que fuera cierto eso que estaba diciendo.

Empecé a escribir en la pizarra posibles cosas en las que podrían destacar, como: poner la mesa, sonreír a diario más de 100 veces, hacer las mejores cosquillas del mundo, saltar a la cuerda, bajar y subir escaleras sin tropezarse, dar los mejores y más sentidos besos, sentarse correctamente, comer todo lo que le ponen en el plato, ver una película estando súper atento, en…

Así hasta que cada uno descubrió que no solo destacaba en algo que para el resto de “los mortales” era cotidiano y a ellos les hacía “especiales” sino que eran capaces de sobresalir en más de dos o tres cosas. ¡Qué gran descubrimiento!

¡Qué suerte! El poder darnos cuenta que todo lo que hacemos se convierte en algo fantástico si le ponemos una “pizquita” calidad.

*El contrapunto:

Sin embargo… ¡qué pena! que a medida que crecemos nos vamos olvidando de ello, no tenemos tiempo de pararnos a disfrutar de estos grandes momentos, no podemos si quiera pararnos a pensar en lo que somos buenos ni en lo que queremos, y así terminamos perdiendo la pasión en lo que hacemos tanto personal como profesionalmente, funcionando como robots hacia un Santo Grial que vuelve a ser ese gran coche, esa gran casa.

*¡Aún hay tiempo!:

Aún hay tiempo para que podamos reaprender, para volver a recuperar…

  • Esa escucha activa, que tanto se necesita en las familias, con los amigos…
  • Ese empatizar con el otro entendiendo lo que dice y como lo dice, sin juzgarlo.
  • Esa tolerancia de la que todos alardeamos, pero pocos, muy pocos la ejercen de verdad.

Ya es hora de parar y pensar si aquello que hacemos, vemos y sentimos es de cantidad o calidad; ya es hora de que no dejemos que la vida sea aquello que pasa mientras hacemos otra cosa.

*Recomendación:

Así que, si me dejas decirte algo, solo te pediré que, antes de empezar a correr, a ponerte en “automático” …, visualiza esta señal de STOP que nos recuerda que Siempre Tienes Obligación de Parar, simplemente para que no te atropellen, ni atropelles a nadie a tu paso.

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