HAZ UN F5 A TU CEREBRO

HAZ UN F5 A TU CEREBRO

POR QUÉ EMPEZAR UNA CLASE DE MÚSICA CON RELAJACIÓN

PROFE: “¿Alguno de vosotros tiene tablet, móvil u ordenador?

ALUMNOS: “Yo sí”, “Yo también”, “Siiiiii”…

PROFE: “¿Y qué pasa si dejamos estos dispositivos encendidos siempre?, ¿o los apagamos de manera incorrecta?

ALUMNOS: “Que se quedan sin batería”, “Que se ponen muy calientes”, “Que se cansan mucho”…

PROFE: “¡Exacto!, si desconectamos sin esperar a que finalice el proceso de apagado, podemos perder datos, dañar archivos…o si siempre lo dejamos encendido, no se puede reiniciar. Pues eso mismo le ocurre a nuestro cerebro. De vez en cuando necesitamos apagarlo, reiniciarlo, para que funcione a pleno rendimiento y podamos empezar la clase con energía, alegría e ilusión”.

De esta manera se puede explicar a nuestros alumnos por qué es necesario reiniciar, calmar, desestresar y, ¿por qué no?, limpiar nuestro cerebro antes de empezar nuestra clase de Música.

Es verdad que a priori esta práctica puede suscitar alguna que otra reticencia:

“Ya la clase de Música se me queda demasiado corta, solo una hora a la semana, y encima ahora tengo que dedicar más tiempo a la relajación”.

“Eso no me va a funcionar con los alumnos de cursos superiores, se van a reír, no se lo van a tomar en serio”.

“Algunos alumnos no van a querer ni siquiera cerrar los ojos por el sentido al ridículo”.

Nada más lejos de la realidad. No solo respetan ese momento al inicio de cada clase, sino que a medida que lo van incorporando a su día a día, lo convierten en un hábito, lo interiorizan, llegando incluso a demandarlo. En algunas clases, son los propios alumnos los que me esperan ya en posición de relajación. Esto permite un mayor aprovechamiento del tiempo e incrementa la calidad del mismo.

He podido comprobar que gracias a esos minutos iníciales de relajación, el rendimiento de la clase mejora sustancialmente. En muchas ocasiones nos encontramos con alumnos cansados y mentes saturadas que producen un rendimiento académico mínimo y una creatividad prácticamente nula. ¿Qué hacemos en una clase de Música sin el ingrediente estrella, la creatividad?

Para que esos primeros minutos de clase sean especiales, es necesario variar la relajación. Es cierto que yo sigo unas rutinas, recordándoles que pueden beber agua (de forma calmada y sin prisa), introduciendo la música que nos va a acompañar en el viaje: música clásica, sonidos de la naturaleza, música relajante para meditar, música lounge, chill out, etc. Y así, poco a poco, vamos adoptando la posición para poder relajarnos, posando la cabeza sobre las manos y cerrando los ojos.

Ahora llega el momento de la respiración, la diafragmática, nuestra gran aliada. Es importante que experimenten el poder de la respiración a la hora de calmar y bajar la intensidad de  nuestras emociones. No dudes en probar la respiración cuadrada, explicándoles que proviene del cuerpo de marines norteamericanos y que la usaban en momentos de gran estrés en la batalla para mantener la calma. ¡Les encanta! También triunfa la que alterna las fosas nasales,  fundamental para conservar la concentración.

Y sin casi darnos cuenta, dejamos volar nuestra imaginación, acompañándoles en un viaje que nos lleva al mar o a un paisaje sin igual. Otro día la protagonista es la relajación muscular progresiva de Jacobson o una simple mariposa mágica que va posándose y relajando cada parte del cuerpo.

Por último, volvemos a ser conscientes del aquí y el ahora, estirándonos como gatitos e intentando tocar el techo con nuestras manos.

Son solo unos minutos, pero favorece enormemente el clima del aula, desarrolla las competencias emocionales de los alumnos, mejora el rendimiento académico y además aprenderán a regalarse momentos, a quererse y a respetarse a ellos mismos y, por ende, a los demás.

¿Te unes a los que ya pulsamos F5 cada día al empezar la clase de Música?

BRAVO POR LA MÚSICA

BRAVO POR LA MÚSICA

BRAVO POR LA MÚSICA

“Bravo por la música que nos hace mágicos…”

Quién no ha escuchado alguna vez esta canción. Yo, personalmente, no tengo duda de esta afirmación. A lo largo de mi vida he ido comprobando que así es. Quizás , por esta razón, la música ha sido y es parte de mi vida desde, incluso, antes de mi nacimiento y, también, quizás a ello me dedico de forma profesional a enseñar y compartir este maravilloso regalo y legado.

La música es” multiusos”; sirve para cualquier tiempo, lugar, momento, contexto, situación… Es un gran alimento y herramienta tanto para el alma, el espíritu, la mente , el cuerpo y el corazón. A través de mi experiencia, gracias a la música y, a través de ella, he recibido una herencia; la historia de mi famiñlia, de mi cultura, de mis costumbres … y me ha ayudado a anclarme en la Tierra, en mi mundo y echar raíces fuertes para crecer conociendo mis orígenes. 

Agradezco sinceramente a mi padre toda la música que desde pequeña he escuchado, toda esa cultura, ese código, esa historia y esa sensibilidad acrecentada por todo ello. Estoy, igualmente agradecida a mi abuela y a todos sus “cantares” , como ella los llamaba, que me conectaban con una tierra, unos lugares, unas vivencias que pertencían a unas personas que no conocí en vida pero a los que me sentía unida.

Tanto es mi agradecimiento que participé como miembro en un grupo de maestros cuya misión y labor era desempolvar canciones de tiempos pasados y este legado , este gran cúmulo de historias valiosas y antiquísimas, a su vez, las transmitíamos a nuestros alumnos.

La música es mágica, en verdad,. Transciende al tiempo y pasa de unos seres humanos a otros, acrecentando la memoria, las raíces y vínculos entre ellos. Esto contribuye a un mayor conocimiento de quién eres, de dónde procedes y te da identidad y fuerza para desarrollarte más ampliamente como ser humano. 

Nutre y alimenta todos los aspectos de nuestro Ser: a la mente porque la llena de contenidos e informaciones valiosas para aplicar a diversos aprendizajes, conecta todos los hemisferios cerebrales y crea innumerables conexiones neuronales, activa el movimiento y los recuerdos.

No es la primera vez que oímos la historia de personas que han despertado de un coma al escuchar una canción o enfermos de Alzheimer que han recordado y reconocido los rostros de sus seres queridos gracias a canciones y personas sin movilidad o víctimas de accidentes o enfermedades degenerativas que han sido capaces de hacer sonar una pandereta o mover, al menos, un pie o un dedo al ritmo de la música.

Ayuda, como gran antídoto, a nuestro corazón a sentirse contento e inspirado y hacer desparecer las sombras de la angustia y depresión. Por ello, nos da fuerza y estimula en momentos difíciles. Ayuda a cambiar y transmutar nuestras emociones; a reconocerlas y modificarlas.

Con los niños se convierte en una herramienta maravillosa para que se escuchen y puedan conocer y reconocer sus emociones . También para que sean capaces, de forma más sencilla y divertida, a interiorizar hábitos, rutinas , sentimiento de grupo, a relacionarse y expresar se mejor.

Es una pócima mágica para romper el hechizo del miedo , la desidia y la falta de comunicación que nos atenaza y bloquea en varias ocasiones.

Crea conexiones de corazón a corazón; vínculos afectivos fuertes e indelebles en el tiempo.

A nivel físico nos mantiene más joviales y saludables. Quién no se ha sentido mejor después de bailare y, si ya bailas con otras personas, tanto mejor.

A nivel espiritual nos ilumina, nos hace viajar a nuestro interior y conocernos mejor, mostrar fuera lo que no sabíamos que llevabamos dentro. De hecho, la música nos ayuda a viajar, a conectarnos con otras realidades, incrrementar la vibración energética y , por ello, es una gran aliada en la meditación.

Para finalizar y, por todo ello, vuelvo a repetir: “Bravo por la Música”.

La magia  de la música en  0-3 ¿sin instrumentos?

La magia de la música en 0-3 ¿sin instrumentos?

Cuando programamos a largo o corto plazo unas sesiones musicales con niños/as de la escuela infantil siempre pensamos en sesiones con instrumentos que puedan llamarles la atención y que puedan ser fácil de percutir para ellos pero ..¿estamos en lo cierto?

A menudo escuchamos educadoras y educadores que se definen contrarios a la música en el sentido de no poder ejercerla por el desconocimiento. Pero, no hay que ejercer ningún tipo de música ni llevar a cabo una clase magistral con niños y niñas pequeños.

-Venga para este trimestre vamos a hacer un taller de música si os parece….

-Uy bueno Angie, no,¡ yo no sé cantar!

-¡Que va! yo de música no tengo ni idea, eso lo llevas tú.

Pero.. no, no ,no, no, nada más lejos.Venga ,vamos a cambiar el chip compañeras compañeros, la música no hay que abordarla desde el más absoluto conocimiento de ella,, la música no hay que sacarla a la galería de un museo, la música nos acompaña dentro de nosotras/os  y es eso precisamente, lo que vamos a transmitir a nuestros alumnos;

 Un bote de cartón sonando en el suelo o encima de una mesa ;palillos chinos picando suavemente para acompañar una canción; nuestras palmas flojitas rozando suavemente nuestro cuerpo y el de los pequeños; unas pisadas fuertes flojas al ritmo de una melodía ¿eso no lo sabemos hacer todos y todas?…..

Desde que nacemos hasta que morimos la música nos acompaña en determinados momentos,nuestro latido mismamente es sin duda rítmico y eso le   hace  musical simplemente, asi , sin más,  por el hecho de existir…¿Qué bonito no?. Rítmica también es nuestra respiración, lo son nuestros pasos, etcétera. Por todo ello, el ser humano es un ser rítmico.

Hay momentos en los que, como adultas, hemos recurrido  a la  música para bailar y elegimos determinadas piezas , otros en los que una canción nos evoca recuerdos…y quizá tristeza, o mucha alegría. por ello y por nuestra propia experiencia sabemos que la música es un recurso muy importante para los /las educadores  en las aulas.Quien diga lo contrario no sabe lo que supone poder aplacar los ánimos de un grupo de 1-2 años que se mantiene alterado por largos ratos y de repente, una simple melodía puede hacerles llegar  a otros estados …relajando ,calmando. o cuando ese dia que llegas al aula de los 2 años y notas que hay mucho movimiento y nerviosismo , escogemos una pieza muy movida para que desfoguemos un poco todos y podamos seguir con un ritmo más mesurado el resto del dia.

 En general en muchos ámbitos de nuestra vida se encuentra la música, en los anuncios de la televisión, la radio , momentos alegres de cumpleaños, situaciones de relajación  o de deporte….muchos aspectos de nuestra vida se ven bañados por las notas musicales, sin ella,muchas cosas serían distintas.

Volviendo al aula, me atrevería a decir que hay muchísimas cosas que decimos cantando¨a guardar a guardar ¨ ¨vamos todos a comer a comer a comer…¨ pues eso ,nos acompaña¡

¿Es cierto que hay otras maneras de acercar la música a los más pequeños de nuestras aulas, no solo cantando nosotras ,

 En esa otra parte están los recursos externos, que también utilizamos  a la hora de programar determinados momentos,  p.ejemplo: en la mayoría de las siestas solemos poner melodías suaves para poder relajar,melodías que salen de un cd o que nos encontramos en las redes,  y ahora entramos en el terreno más peligroso y peliagudo en estos momentos  todo vale?

Como ya dijimos en otro post , no todo vale y por ejemplo, la leyenda urbana de que la música clásica sirve para relajar …desterremosla, porque puede ser que  en su gran mayoría sí, por los acordes, la cadencia, el ritmo y demás pero en muchos  otros  casos no es asi; p. e.   algunas piezas de Mozart.

Y sin embargo si buscamos algo movidito para bailar y lo primero que ponemos es la radio , sin filtrar ,puede ser que nos encontremos cualquier sorpresa en las letras no sólo con palabra malsonantes sino  que puede ser que el mensaje que escuchemos sea discriminatorio haciendo mal uso de roles sociales etc… 

Soy partidaria de escuchar ,eso sí ,música de todo tipo, desde rock , baladas hasta  zarzuela ,ópera, mantras.

Algunos ejemplos : Tamara Chubarovsky canticuenticos,Magdalena Fleitas; entre otr@s

y para relajar algunas que interpretan mantras, Snatan kaur

 Por eso os animo, por un lado:

a que perdamos ese miedo a percutir, pues es simplemente acompañar con nuestro propio cuerpo u otros  elemento,cualquier canción que podamos escuchar.

y por otro, a que podamos filtrar esas audiciones que ponemos en las aulas intentando que sean de calidad, no sólo vocal, sino también musical y armónica  olvidemos música eléctrica en los primeros años de vida de nuestros alumnos/as  y no nos conformemos  con ¨cri cris¨ malsonantes que martillean nuestra cabeza, y que no se entienden las letras ( por mucho coro infantil que lo interprete) como esas músicas que se escuchan en algunos centros comerciales por estas fechas que llegan… ahí lo dejo.

Angiemoon

MúsicaTEA: cuando la música se vuelve accesible e inclusiva.

MúsicaTEA: cuando la música se vuelve accesible e inclusiva.

¿Es la música accesible a cualquier persona? ¿Favorece la música un clima más inclusivo? ¿Clases de música y musicoterapia es lo mismo? ¿Son necesarios una serie de requisitos para poder aprender y disfrutar de la música? Con la colaboración de Elena Fernández Menéndez descubriremos estas respuestas y mucho más…

Hace unos años, mientras estudiaba el grado de Psicología, comencé a cruzar opiniones en foros y prácticas de diferentes asignaturas con una compañera que marcaría un antes y un después en mi paso por la universidad online.

Pronto supe que ella era de esas personas que llegaban para quedarse. Compartimos aficiones, formas de ver la vida, y de una forma u otra, el autismo nos unió de una forma arrolladora. Elena es sin duda de lo mejor que me ha ocurrido durante mi segunda vida universitaria.

Y entiendo que después de esta presentación os estéis preguntando quién es Elena. ¡Prestad atención! Es un tesoro que cualquier persona que se dedique a la educación debería tener cerquita.

Elena, además de ser graduada en Psicología como os habéis podido imaginar, es también profesora de música y musicoterapeuta. Desde hace años trabaja con bebés y también con personas con diversidad funcional, fundamentalmente con niños y jóvenes con TEA y también con TDA/H, trastornos de conducta, síndromes, dificultades del aprendizaje, etc., en la Comunidad de Madrid.

Elena Fdez. Menéndez en la I Jornada sobre Autismo en Lleida.

Todo este trabajo la llevó a crear MúsicaTEA, tres cuadernos de actividades musicales cuyo objetivo es el de facilitar el aprendizaje de los conceptos básicos del lenguaje musical al mismo tiempo que se estimulan sus capacidades cognitivas, emocionales y conductuales. ¿No os parece una maravilla?

Con motivo del día de Santa Cecilia el próximo 22 de noviembre, patrona de la Música, he creído que Elena era la persona perfecta para ayudarme a crear este post para la Semana de la Música de Míranos y Únete.

¡No te pierdas esta entrevista tan interesante!
  • ¿Qué diferencias hay entre las clases de música y la musicoterapia? 

Las clases de música están enfocadas a aprender música. Su objetivo es que el alumno aprenda lenguaje musical, armonía, a tocar un instrumento y otras materias relacionadas. Deben ser impartidas por profesores de música titulados en un Conservatorio cuando se trata de estudios profesionales o superiores, o por un maestro especializado en la materia en el caso de la música como asignatura en los colegios. 

En cambio, en la Musicoterapia la música es una herramienta para lograr objetivos terapéuticos y debe ser aplicada por un Musicoterapeuta cualificado. En España son estudios a nivel de Máster, aunque en otros países son estudios de Grado.

  • Tras tu experiencia profesional, ¿Cuáles son los principales beneficios de aprender y practicar música en personas con diversidad funcional?

Si hablamos de aprender y practicar música, nos estamos refiriendo a recibir clases de música con el objetivo de aprender lenguaje musical y a tocar un instrumento, entre otros aspectos. En este sentido, las personas con diversidad funcional se pueden beneficiar no solo del aprendizaje en sentido estricto, sino de todo lo que se deriva del mismo, ya que está comprobado que aprender música desde pequeño favorece el desarrollo cerebral. Sin embargo, hay que recordar que los objetivos de las clases de música se ciñen a aprender solfeo, a tocar determinado instrumento…

Algo diferente ocurre cuando se aprende y practica música dentro del marco musicoterapéutico, ya que en este caso, el hecho de enseñar lenguaje musical o a tocar el piano, el xilófono o cualquier otro instrumento no tiene como fin alcanzar la excelencia en la ejecución ni persigue la obtención de un título profesional o superior de música ni la superación de una asignatura de un plan de estudios, sino alcanzar unos objetivos terapéuticos previamente establecidos en un programa personalizado de intervención tras realizar la pertinente evaluación.

  • ¿Son necesarios una serie de requisitos para aprender música, o por el contrario, cualquier persona puede aprender?

Como ocurre en todos los ámbitos, no todas las personas poseemos las mismas habilidades. Por ejemplo, ciñéndonos a la música, entre la población neurotípica hay personas que tienen buen oído desde que nacen y otras no, y lo mismo ocurre en otros aspectos como puede ser el ritmo. Con las personas con diversidad funcional pasa lo mismo. Por eso es muy importante realizar una evaluación previa para determinar los puntos fuertes y débiles, el potencial y lo que se puede mejorar para aprovechar al máximo las clases de música. 

Contestando estrictamente a tus preguntas, podría decirse que todos podemos aprender música sin que sea necesario cumplir previamente determinados requisitos, pero es fundamental tener en cuenta las características de cada persona, adaptando el modo de enseñanza a las particularidades de cada alumno y siendo conscientes de las dificultades que pueden aparecer, por lo cual es muy importante que las metas marcadas sean realistas para no provocar falsas expectativas en la familia ni frustraciones en el alumno. Como suelo decir, explotar el potencial, el que sea y hasta donde sea siendo conscientes de las fortalezas y de las debilidades.

  • ¿Qué es y cómo nace MúsicaTEA?

La idea de la colección MúsicaTEA nació a partir de una experiencia personal. Soy madre de un niño con TEA a quien en su día se le excluyó de la asignatura de música en un colegio alegando que “es que van a aprender las notas”; quien me lo dijo ni siquiera había comprobado previamente que ya se las sabía. En nuestro caso, mi hijo se las sabía porque su madre es profesora de música, pero en otros casos un niño como el mío no habría tenido la oportunidad de aprenderlas al ser excluido a priori de esa materia por el hecho de tener diversidad funcional. Así nació el proyecto que este año se hizo realidad gracias a la editorial Psylicom (clic para acceder a la web del material).  Se trata de una colección de tres cuadernos que combinan la enseñanza paulatina de los conceptos musicales básicos con la estimulación cognitiva.

Colección MúsicaTEA. Psylicom Ediciones
  • Cuéntanos los aspectos más interesantes de los cuadernillos MúsicaTEA.

Los cuadernos constan de una serie de fichas con ejercicios musicales para ir aprendiendo lenguaje musical al mismo tiempo que se estimulan aspectos tan importantes como la atención, la memoria y las funciones ejecutivas. Se pueden utilizar para trabajar el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva, la imitación, el respeto de turnos, etc., ya que cada ficha se puede emplear varias veces, de diferentes formas e incluso permite introducir variaciones en función de los objetivos que se traten de alcanzar. Por poner un ejemplo, una misma actividad puede realizarse con el fin de reforzar la memoria de trabajo y/o para hacer un juego de turnos. Además, están diseñados para poder usarlos tanto en el ámbito terapéutico como en el educativo y también en familia, ya sea de forma individual, en parejas o en pequeños grupos.

  • ¿Qué pueden aportar la música y la musicoterapia en esta situación de COVID-19 a las personas con diversidad funcional?

Esta situación, como todos sabemos, nos ha afectado a todos en mayor o menor medida. En cuanto a las personas con diversidad funcional, muchas han tenido que ver cómo de repente sus colegios y sus centros de terapia se cerraban y además tenían que quedarse en casa sin salir más que lo estrictamente necesario y permitido; otras dejaron de recibir visitas en los centros donde residen. Después, una vez terminado el confinamiento, la vuelta a la rutina ha venido acompañada de medidas como el uso de mascarillas, geles y todos los protocolos que se están siguiendo por la pandemia. Aun así, tengo que decir que las personas con diversidad funcional que conozco han aceptado la situación y se han adaptado a las circunstancias de forma ejemplar. 

Durante los momentos más duros del confinamiento se me ocurrió enviar a los niños con los que trabajo una pequeña actividad musical diaria a través de un vídeo por WhatsApp. La acogida fue tan buena que sin duda mereció la pena. La música en situaciones tan complicadas no solo nos acompaña, sino que nos ayuda a afrontar las dificultades que la vida nos depara. Recordemos, por ejemplo, que una versión de la canción “Resistiré” del Dúo Dinámico se convirtió de una u otra forma en el himno que nos animó a seguir adelante en los peores momentos. 

En cuanto a la Musicoterapia, la situación hizo que todos nos tuviéramos que adaptar en cuanto a la forma de enfocar las sesiones. No hay duda de que la presencialidad es esencial en este ámbito, pero en los momentos en los que no fue posible por razones obvias, no quedó otro remedio que utilizar plataformas virtuales. Aunque esto no es siempre viable, sí es cierto que en los casos en que las sesiones se llevaron a cabo de este modo los resultados sorprendieron para bien, lo cual no es óbice para que personalmente siga considerando que lo ideal es la presencialidad.

Material para una sesión de Elena Fdez. Menéndez.
  • ¿Qué deseo musical te gustaría pedir por Santa Cecilia?

Un deseo sería llegar al mayor número de personas posible con el mensaje de que la música es accesible a todos. No necesariamente de la misma forma, pero todos podemos disfrutarla, aprender dentro de nuestras posibilidades y desarrollar nuestras capacidades a través de ella sea cual sea nuestra condición y nuestra edad.  No conozco a una sola persona que no se haya beneficiado del poder de la música en uno u otro aspecto. Y eso, creo, es algo que docentes, terapeutas y familias debemos valorar y tener en cuenta siempre. 

Gracias a Elene por el tiempo que nos ha dedicado en esta entrevista, pero sobre todo gracias por crear materiales como MúsicaTEA.

Materiales accesibles e inclusivos que garantizan el acceso y aprendizaje a la música para cualquier persona, respetando los principios del Diseño Universal del Aprendizaje.

¡Feliz Santa Cecilia! y ¡Feliz semana de la Música MyU!

Cantar y aprender

Cantar y aprender

¿Os acordáis de las canciones que cantabais en vuestra infancia? ¿y de aquellas canciones que cantabais en la escuela?

A todos los niños y niñas les gusta cantar y a todos les mueve la música. Es algo innato al ser humano el tararear cancioncillas y es algo cultural transmitir saber con las canciones tradicionales, forma parte de nuestro legado cultural.

En nuestros coles vemos como en Infantil cantan todos los días y con esas canciones y retahílas nuestros niños y niñas aprenden los días de la semana, fenómenos atmosféricos, onomatopeyas, números…

Pero con las canciones se trabajan muchas más cosas, que no sólo son válidas para la etapa de Infantil o los primeros cursos de la Primaria.

Algunos de los beneficios de cantar son:

  • Ayuda a estimular el lenguaje. Con las canciones se trabaja pronunciación, vocabulario, semántica… sin apenas darnos cuenta. Puede favorecer a aquellos niños con un retraso en el lenguaje o con dislalias.
  • Ejercita la memoria. Aprender canciones y retahílas nos ayuda a reforzar la memorizar. Muchos hemos aprendido vocabulario en inglés o el abecedario cantando. Hacer el aprendizaje divertido y ameno ayuda a que se ancle y a que sea más duradero. Es mucho más fácil recordar una canción que un texto o listado de palabras.
  • Puede favorecer la psicomotricidad. SI nuestras canciones van acompañadas de movimientos sencillos reforzamos aspectos psicomotores como coordinación, esquema corporal, autoconcepto… Por tanto, no solo es que bailar y cantar es divertido, sino que favorece el desarrollo motriz de los niños.
  • Refuerza la cohesión y pertenencia de grupo. Cuando todos los niños cantan y bailan a la vez se sienten pertenecientes al grupo. Todos están cantando la misma canción, divirtiéndose y disfrutando juntos. Esto conlleva que los niños refuercen esos lazos de unión, máxime si hay una canción que sea la favorita de todos y siempre se cante en el aula.
  • Mejora nuestro estado de ánimo. La música ejerce un gran poder sobre nuestro estado de ánimo. Nos ayuda a canalizar emociones y nos transmite distintos sentimientos.
  • Desarrolla la imaginación. La música nos puede hacer viajar, al igual que un libro. Las canciones nos ayuda a crear imágenes en nuestra mente y a imaginar diferentes escenarios, personajes o situaciones.

Con todos estos beneficios, entre otros, sería lógico que en nuestras aulas hubiera más canciones y no dejáramos de cantar nunca, independientemente de la edad.

La música de la Naturaleza

La música de la Naturaleza

Cuando a alguien se le ofrece la oportunidad de contribuir en un campo que no domina, rápidamente las emociones le inundan, tanto para bien, como para mal. Muchas personas incluidas yo, seguro que hemos rechazado oportunidades y aprovechado otras. 

En esta ocasión, tengo el privilegio de comenzar “La semana de la música” en este blog de la asociación a la que pertenezco desde hace poco más de un año y de la que tan agradecido estoy, por rodearme de personas tan entusiastas, emprendedoras, motivadoras y expertas, cada una en su parcela. Algo de lo que, sin duda, me contagia y enriquece.

Como iba diciendo, yo, maestro con título, pero aun sin aula o como habitualmente digo, #MaestroSinPizarra, soy un apasionado de la NATURALEZA, del SENDERISMO y de la EDUCACIÓN en mayúsculas, pero mi rama es la educación física, por lo que la especialidad y el mundo de la música, se me queda muy lejano, siendo un simple observador o consumidor de la misma.

Os podréis preguntar entonces… ¿qué puedo yo aportar a esta semana dedicada a la música? Y volviendo al inicio, cuando se me ofreció la oportunidad de contribuir en un campo que no domino, las emociones me inundaron y pensé, que la naturaleza está desbordada de música y que, de alguna manera, tenía que compartir esa idea e intentar transmitirla a quien le interese.

Pongo en sobre aviso al lector que en esta entrada no encontrará información musical profesional, ni hablaremos de acordes o músicos expertos. No ofreceré, al menos en la mayoría del presente artículo, un exceso de información “googleable”, ni detalles musicales técnicos. No obstante, sí intentaré daros información curiosa que os haga pensar en la naturaleza e incluso buscar e indagar por vuestra propia cuenta. Os mostraré, desde mi experiencia, la complejidad que ofrece la naturaleza en referencia al tema que se nos presenta esta semana, la música.

Así que te invito, querido lector o lectora, a seguir deslizando la mirada a través de las letras de tu ordenador, tableta o teléfono móvil y llevar a tu mente lo que un humilde maestro de educación física ha escrito para ti.

ORIGEN

A tan sólo un clic, uno puede bucear por un mar de datos y encontrar una ingente información en torno a la música, descubrir los orígenes confusos de las primeras representaciones, así como su evolución a lo largo de la historia. Con tan solo poner “origen de la música” (entre comillas) en el buscador más conocido por todos nosotros, se le abrirá la oportunidad de disponer de más de doce millones y medio de resultados en los que encontrar información. Ésta podrá ser o no de fiar, por lo que le toca a quien navegue por este océano de información, contrastar y confirmar las fuentes a las que recurra.

Por tanto, en base al origen de la música, solo puedo deciros una certeza, sólo puedo arriesgarme a transmitiros algo, y ese algo es que no hay, aún hoy, conocimiento exacto del origen de la música.

Como podéis leer, yo no quiero bombardearos con información que vosotros mismos podéis buscar, sino que quiero transmitiros, en base a mi experiencia, dónde está esa música.

Quizá debamos antes conocer la definición de “música”. Según la RAE y entre todas sus acepciones, hablamos de música cuando se combinan tres elementos, como son la melodía, el ritmo y la armonía. Pues bien, cuando esos elementos consiguen recrear (o estimular) a nuestros oídos, haciendo que nuestro sistema límbico genere respuestas emocionales y transmitiendo esta reacción química por nuestro cerebro para interpretarla y así generar una respuesta psicofísica, es decir, por un lado, un sentimiento y por otro un escalofrío, una sudoración, una sonrisa e incluso un movimiento aún más complejo, es cuando podemos afirmar que hablamos de música.

De ahí que sea tan difícil, por no decir imposible, saber cuándo comenzó para nosotros el concepto de “música”. porque no sabemos con exactitud cuándo los estímulos de melodía, ritmo y armonía, presentes en la naturaleza, formaron parte de la conciencia del homo sapiens sapiens o si lo hizo antes con nuestros predecesores.

Lo que sí tenemos como certeza es que la música siempre ha estado presente en la naturaleza. Ha estado presente porque en ella encontramos una sucesión de sonidos que, por su manera de combinarse, resulta musical. Pero, además, desde que está presente la naturaleza en nuestro planeta, existe un orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas y finalmente, la música está presente en la naturaleza gracias a la proporción y correspondencia de unas cosas con otras en el conjunto que la componen, así comogracias a la unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes, que en ella se dan.

Como habréis podido apreciar, en cursiva tenéis las definiciones de los tres elementos que se combinan en el concepto de música y que, de alguna manera, están inmersos en el de naturaleza.

EVOLUCIÓN

Nuevamente nos encontramos con un tema complejo del que podemos encontrar más de diez millones de resultados a un solo clic. Pero quizá, lo más importante a este respecto, es saber que, en algún momento de nuestra historia dimos un salto evolutivo y comenzamos a tomar consciencia de la música existente en la naturaleza, incorporándola a diferentes partes de nuestro cerebro y utilizándola a nuestro favor gracias a la nueva capacidad adquirida, la creatividad. Comenzamos a imitarla, a reproducirla y modificarla a nuestro antojo, haciendo que ésta, fuese un componente social con un poder indescriptible. En definitiva, como describe Yuval Noah Harari en su magnífica obra “Sapiens”, la aparición de nuevas maneras de pensar y comunicarse, hace entre 70.000 y 30.000 años, constituye toda una revolución cognitiva. (…) lo que permitió pensar de manera sin precedentes y comunicarse utilizando un tipo de lenguaje totalmente nuevo.

A partir de ese momento o quizá mucho antes, comenzamos a utilizar la melodía, el ritmo y la armonía a nuestro antojo como elemento de comunicación y transmisión de conocimiento, convirtiéndose así en la expresión artística más antigua que se conozca de la humanidad.

Os invito a disfrutar de este vídeo cómico, de una de las secuencias más inolvidables de la película “El cavernícola” dirigida por Ringo Starr y con la que se resume, de una manera magistral, esta pequeña parte de nuestro salto evolutivo.

REENCUENTRO

Es impresionante cómo hemos llegado a utilizar y dominar el concepto “música” a lo largo de nuestra breve historia. Como hemos sido capaces de componer obras maestras de una complejidad impresionantes (https://www.youtube.com/watch?v=gkDbAWKkeX4) y a la vez, hacer creaciones musicales de una simpleza sorprendente que se nos queda grabado en el subconsciente y nos taladra cuando menos nos lo esperamos (https://www.youtube.com/watch?v=XqZsoesa55w&list=RDWdQ-alL8S7k&index=3).

La pregunta que a mí me ronda es, si seríamos capaces de dejar de mirarnos a nosotros mismos para volver la mirada o, mejor dicho, el oído, hacia la naturaleza, con el objetivo de no olvidar de dónde procede todo lo que hemos adquirido.

Y es que nos enfrentamos a un gran desafío, el de no descolgarnos o desvincularnos de la naturaleza como especie. Nos enfrentamos a una enfermedad que no es silenciosa, ni mucho menos y que hace que la especie humana, adquiera una hipoacusia ante los sonidos de la naturaleza.

Pedro Baños, militar y autor de obras tan impactantes como “El dominio mental” afirma que las sociedades cada vez están más narcotizadas, más adormecidas, siendo incapaces de tomar decisiones o tomándolas de forma inconsciente, pero dirigidos por la influencia del entretenimiento fácil. Todo ello merma nuestra capacidad para escuchar, para volver a nuestros orígenes, para volver a sentir la melodía, el ritmo y la armonía presentes en la naturaleza. Nos sumergimos en “un mundo feliz”, como el descrito en la gran novela de Aldous Huxley, donde habiendo ganado muchas cosas, hemos sacrificado o perdido otras. Ganamos en entretenimiento virtual, en la visualización y composición de obras musicales, pero… ¿a cambio de qué? ¿Sabemos disfrutar del sonido del viento en un bosque y de la composición musical que nuestras pisadas generan al caminar sobre las hojas secas bajo nuestros pies? ¿somos capaces de disfrutar del amanecer en silencio, escuchando como, en cuanto la luz del sol irradia el cielo, comienzan los cantos de los pájaros, como si de un espectáculo musical de inmensas proporciones se tratase? ¿Somos capaces de diferenciar, distinguir y discriminar los diferentes sonidos a los que nos exponemos cuando nos sentamos en una piedra y miramos al horizonte?…

Hay que hacer un esfuerzo por vincularnos de nuevo con la naturaleza, por redescubrir los sonidos y la música que en ella se encuentran. Porque si somos capaces de mantenernos unidos a ella, disfrutaremos y comprenderemos aún más, la música que nosotros mismos crearemos. Al fin y al cabo, todo lo creado por el ser humano, es una representación, una recreación, una copia de lo ya existente en ella.

MI EXPERIENCIA

Yo he tenido la enorme suerte de trabajar de guía en actividades de senderismo (y espero seguir teniéndola), ofreciéndome la oportunidad de poder acercarme cada fin de semana a la naturaleza, evadirme del entretenimiento fácil y caminar en busca de un objetivo visual o auditivo.

Cuando uno camina, cuando se esfuerza sin darse cuenta hacia el logro de una meta y ésta es una simple mirada al horizonte, o el estruendoso sonido de una impresionante cascada, se da cuenta de la imperiosa necesidad de volver a conectar. A nivel cerebral, la satisfacción de una recompensa como puede ser ir a un centro comercial y comprar un determinado artículo y otra, caminar doce kilómetros hasta un pequeño bosque de robles, es la misma, un chute de dopamina, pero el tiempo, el modo y la recompensa no son las mismas.

El agresivo sonido de una ciudad llena de coches y personas hablando en tonos desacordes, no tiene nada que ver con una dehesa extremeña, con un valle entre montañas ni con una senda junto a un río.

Cada entorno natural, dispone de una música diferente nada fácil de oír, una mezcla de sonidos, un caos de elementos sonoros que es necesario y que, nuestro cerebro, es capaz de asimilar; eligiendo, filtrando, obviando, eliminando o seleccionado a placer (o por nuestra programación genética y aprendizaje). Necesitamos del caos que nos ofrece la naturaleza, hoy más que nunca, pues somos capaces de encontrar la melodía, el ritmo y la armonía entre ese caos.

Sé que todo esto que acabo de escribir, es difícil de entender, sobre todo para quien no lo haya vivido. Lope de Vega, en su poema “Esto es amor” dice:

“Quien lo probó, lo sabe”

Y por ello, para ayudaros a entenderlo, me gustaría mostraros o justificar por qué necesitamos el caos existente en la naturaleza.

En mi bagaje entre congreso y congreso de educación, tuve la suerte de escuchar a Jaime Buhigas Tallón, hablando del orden y el caos, así como de la dicotomía filosófica de apolíneo y dionisíaco. En la gran ponencia en la que incluyó un piano, Jaime nos habló de la importancia de valorar el caos como un elemento positivo e imprescindible si queremos mantener el orden y la coherencia. Y es que nuestro cerebro en conexión con los sonidos de la naturaleza es capaz de ordenar o seleccionar la ingente cantidad de ruido, de estímulos, haciendo que el caos sonoro convierta lo aleatorio en algo organizado, predecible, estable, donde sentirse cómodo e incluso en el que valorar la belleza. El caos, por tanto, como dice Jaime Buhigas, no es malo, simplemente no es bello. Es nuestra mente, cuando se siente segura, cuando ha adquirido experiencia y convivido con los elementos sonoros, cuando considera el caos acústico existente en la naturaleza o las imágenes, como un elemento de inconmensurable belleza.

Charla de Jaime Buhigas en ENAP 2015

Mi experiencia a lo largo de tantas excursiones con grupos, me ha permitido hoy en día, ser capaz de ver belleza en la multitud de sonido a los que he estado expuesto. Es cierto que nunca he ahondado en ellos, especializándome o adquiriendo una competencia concreta, pues tengo grandes compañeros y compañeras de trabajo, por ejemplo, que son capaces de discriminar el canto de un pájaro y nombrar o saber la especie que están oyendo.

Poder cerrar los ojos y escuchar el soplo del viento meciendo las hojas de un chopo, oír el crujir de las hojas secas del otoño o el de la nieve al compactarla con nuestros pasos, oír el sonido de los animales desconocidos rompiendo el silencio de la forma más elegante posible, oír el recorrer y caer del agua de un río desde su nacimiento y en el transcurso de su juventud… todos esos sonidos que mi oído capta y transforma en señales electroquímicas para que mi cerebro lo interprete y responda, está colmado de belleza. He sido capaz de reorganizar el caos existente fuera de mi e interiorizarlo como una bella sinfonía.

La naturaleza tiene mucho que ofrecernos y eso que, a veces, pensamos que ya está todo inventado. En ocasiones, tengo la sensación de que el ser humano quiere huir, independizarse y despegarse de la madre naturaleza, como si de un adolescente queriendo huir de sus padres se tratase. Deseamos ser autosuficientes, no depender de ella y por ello inventamos nuestra propia música, al igual que queremos obtener nuestros propios recursos. Pero estoy convencido que, como en la vida misma, llegará un momento en el que ese adolescente madurará y volverá al vínculo materno en busca del amor de madre, en busca de un abrazo bajo la excusa de un “tupper”. Creceremos y nos haremos adultos, dándonos cuenta de que, aunque queremos ser libres e independientes, también querremos estar presentes y acompañados por nuestros padres y entonces, juntos, diseñaremos la mejor obra musical jamás oída.

LA MÚSICA DE LA NATURALEZA

Richard Louv, padre fundador de lo que hoy se investiga como Trastorno por Déficit de Naturaleza y que no es otra cosa que una puesta de cartas sobre la mesa de los beneficios que supondría mantener un contacto con un entorno natural, es autor de la obra “Vitamina N”, título muy sugerente que nos invita a adquirirla saliendo a caminar por entornos naturales y para lo cual nos ofrece una serie de propuestas.

Eso, querido lector querría hacer yo ahora contigo. Me gustaría invitarte a salir a un entorno lleno de sonidos, a un lugar donde el ruido es mucho menos molesto que el de la ciudad y donde tu mente, podrá respirar, descansar y conectar de nuevo con la realidad a la que está acostumbrado. Porque no olvidemos que la composición genética de nuestras mentes está más acostumbrada a la naturaleza, con la que ha convivido durante cientos de miles de años que, a las ciudades modernas, las cuales apenas llevan unos cientos de años.

Me gustaría que te atrevieras a dar un pasito más, querría invitarte a navegar, por última vez, entre las líneas que se desarrollan en este blog y descubrir sonidos imperceptibles que están presentes en la naturaleza y que gracias a nuestra capacidad creativa empezamos a conocer. El inicio de una bonita canción que quizá nos lleve a alcanzar un nuevo conocimiento y a entender que la música y la naturaleza, son una asignatura principal de nuestra vida.

Seguramente a estas alturas ya sepas o intuyas que la naturaleza habla constantemente, sea por encima o bajo tierra, ésta utiliza sonidos, olores, señales y vibraciones. Son redes conectadas con todo ser viviente, incluido nosotros, el ser humano.

Esta afirmación que acabo de realizar es una idea que no suele convencer, pues eso de que podamos percibir y entender las interacciones de la naturaleza se topa con cierto escepticismo por parte del ciudadano medio, pero la ciencia lo tiene claro.

Suzanne Simard es ecologista forestalcuyas investigaciones se han centrado en cómo ciertos organismos que viven en el suelo, especialmente los hongos, ayudan a los árboles. Ha demostrado que algunos hongos viven dentro y entre las raíces de los árboles formando micorrizas (literalmente “raíces de hongos”). Éstos ayudan a los árboles a adquirir nutrientes y agua del suelo a cambio de carbono, pero sus investigaciones han ido más allá, descubriendo y demostrando, ya desde 1997 y junto a un elenco equipo de investigadores, que los árboles están conectados entre sí a través de una red subterránea de hongos micorrícicos.

Para entenderlo mejor, mientras que nosotros tenemos internet (www), ellos tienen una red micelial “www” de los bosques (Wood Wide Web, expresión acuñada por el botánico David Read).

Parece pura fantasía, pero hoy, el ser humano puede afirmar que esta red permite a los árboles comunicarse entre ellos, aparentemente transfiriendose carbono, nutrientes y agua entre sí, pero esa comunicación va mucho más allá.

¿Habéis visto Avatar? Pues seguro que cuando leáis lo siguiente os suene. Simard en sus investigaciones en referencia a esta vía de comunicación ayudó a describir algo llamado árbol central, o “Árbol Madre”, que son, nada más y nada menos, que los árboles más grandes en los bosques que actúan como centros neuronales. Apoyan a los árboles o plántulas más jóvenes al infectarlos con hongos y transportarles los nutrientes que necesitan para crecer.

Quizá descubramos algún día que, entre esa comunicación, existe todo un lenguaje, incluido el musical. Quizá descubramos que los bosques cantan y componen música también para entretenerse o disfrutar de los acontecimientos que les rodean.

¡Espera, quizá ya lo hayamos descubierto!, ¿no te lo crees?

David George Haskell es biólogo, escritor y profesor de biología estadounidense, aunque nació en Gran Bretaña. Ha escrito artículos de opinión, ensayos, poemas, artículos científicos y libros tan recomendables como: “En un metro de bosque”, en el que durante el transcurso de un año estuvo examinando un único metro cuadrado de un bosque de Sewanee, en Tennessee y cuyas observaciones, le supusieron ser finalista del premio Pulitzer de 2013 y “Las canciones de los árboles, ideal para esta semana de la música. Un libro que trata, de las conexiones con las redes biológicas que rodean a los árboles y los sonidos que surgen de estas interacciones.

Pues bien, lo que David G. Haskell nos muestra, no deja de ser una pequeña orientación de lo que se está descubriendo de la naturaleza.

Todo un equipo de investigadores, dirigidos por Itzhak Khait, de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, nos confirmaron, hace apenas unos meses, el año pasado, que el reino vegetal, las plantas, emiten ultrasonidos cuando desarrollan ciertas acciones.

Hemos empezado a entender parte del lenguaje del reino vegetal. Se ha demostrado cómo, gracias a la red micelial y a los ultrasonidos que emiten las plantas y árboles, se comunican y se defienden de parásitos, haciendo que la composición química de sus hojas se vuelva más amarga o dulce según su interés. Se ha demostrado como ciertas especies, aves e insectos que si oyen los ultrasonidos emitidos por las plantas y los árboles, acuden a éstos cuando son llamados. Se ha demostrado como “gritan” cuando son podados. Se ha demostrado como, entre especies arbóreas, no solo compiten, sino que también colaboran. Se ha demostrado como, árboles que en teoría deberían haber muerto, porque no tienen posibilidad de realizar la fotosíntesis, sobreviven año tras año gracias a la colaboración y ayuda de sus congéneres e incluso de otras especies y reinos. Se ha demostrado cómo los árboles madre ayudan a sus retoños y a los de los demás, transfiriendo información y alimento… Se ha demostrado y se demostrará, pues no me cabe ninguna duda, que la música está presente en la naturaleza y que sólo nos hace falta aprender a oír.

David G. Haskell afirma lo siguiente “Sal fuera. No vayas a un lugar especial, vale con que salgas a tu barrio. Abre tus oídos y percibe los sonidos de tu alrededor”. Yo, quiero ir más allá. Como el título de mi cuento #QuieroCambiarElMundo.

Quiero motivarte a descubrir, como si fueras un niño, LA NATURALEZA, salir sin miedo, a vivir una de las mejores aventuras de nuestras vidas. 

Quiero animarte a descubrir la belleza musical que ocultan los bosques, los valles, las montañas y las costas.

Quiero que conozcas los cañones de caliza surcados por el agua durante siglos y llevarte a las cimas de las montañas más cercanas y accesibles.

Quiero que sientas el encanto de esos pueblos abandonados y veas las hojas del otoño caer.

Quiero que escuches la música que las hojas producen al ser mecidas por el viento.

Quiero que disfrutes de la armonía del silencio del invierno. 

Y no por último, sino para invitarte a disfrutar de esta semana de la música de este blog, quiero acompañarte en el descubrimiento de escuchar el maravilloso concierto de las estaciones, donde millones de instrumentos, como el surcar del agua, el movimiento de los árboles, el canto de las aves, el volar de los insectos y la sonrisa de un niño… se unen para formar lo que hoy se nos resbala de las manos, LA NATURALEZA.

Heriberto Herráez / @herik35

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