CERO GRITOS, MIL SONRISAS

Hoy la gran protagonista es la SONRISA. Los seres humanos comenzamos a sonreír en el útero materno, no es una reacción que uno aprenda, sino que es una reacción natural a ciertos estímulos. Cuando activas los 17 músculos faciales necesarios para realizar una sonrisa, tu cerebro libera inmediatamente dopamina y endorfinas. La primera tiene que ver con la motivación, el aprendizaje y la expresión de las emociones. Las segundas con el bienestar y la felicidad ¿Con qué actividades generamos endorfinas? Bailando, cantado, haciendo deporte y….atención profes: con el trabajo en equipo. Además, la sonrisa tiene un gran poder: generar sonrisas en los demás gracias a las llamadas “neuronas espejo”. Y por si todo esto fuera poco, cuando hacemos reír, el cerebro se oxigena y el sistema límbico se activa, lo que facilita las funciones de retención de memoria.

Con todo esto quiero hacer hincapié en la importancia de entrar en el aula con una gran sonrisa y fomentar un clima de bienestar. Si consigues esa sonrisa en tus alumnos antes de contar algo que quieras que recuerden, su cerebro estará más preparado para codificar, retener y recuperar esa información. Habremos logrado el tan ansiado aprendizaje significativo.

Que nadie dude del poder de una sonrisa, del refuerzo positivo, de la implicación total o de abrir alma, mente y corazón.

Es una auténtica gozada pasear por algunos pasillos de Infantil. Todo es color, juegos y risas. Pero en algunas ocasiones, a medida que vas subiendo de etapa, ese color, esos juegos y esas risas se van tornando en sobriedad, tedio y los tan temidos gritos ¿Es que en la ESO o en Bachillerato se debe gritar a los alumnos para conseguir respeto o suscitar su interés? ¿Ya son mayores y no debemos quererles, cuidarles y respetarles como en etapas anteriores? Por favor, tratémosles con cariño y comprensión porque si les quieres y respetas, te querrán y respetarán. Los gritos no funcionan, yo siempre utilizo la señal de ruido cero. Ni siquiera tengo que explicarles en qué consiste. Tanto en alumnos de 1º a 6º de Primaria como en la ESO, responden de manera inmediata. Levanto la mano y les miro, a medida que ellos me van viendo, levantan también su mano hasta conseguir el ruido cero. Me encanta cuando entre ellos se van avisando de la señal, por si hay algún despistado. El silencio se imita, los gritos también.

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Por lo tanto, tolerancia cero a los gritos. Soy una apasionada de la comunicación y la educación y en ninguna de las dos parcelas tienen cabida los gritos. Solo traen desgaste de autoridad, pérdida de razón (incluso aunque se tenga), sentimiento de culpa y disminución de la autoestima de los alumnos. Además, el cerebro del niño no aprende cuando le gritan, todo lo contrario, se bloquea y se activa la emoción del miedo, lo que impide el paso de nueva información.

¿Necesitas más razones para tomar conciencia de que los gritos no funcionan? Lo puedo decir más claro, pero os aseguro que no lo voy a decir más alto.

¡Por unas aulas con cero gritos y mil sonrisas!

“La sonrisa es una curva que lo endereza todo”. Phyllis Diller.

“Lo que el sol es para las flores, la sonrisa es para la humanidad”. Joseph Addison.

“Sonríele a la vida y la vida te devolverá esa sonrisa”. Anónimo.

¡GRACIAS POR LEERNOS!