TÉCNICAS DE APRENDIZAJE

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Voy a empezar a compartir mis experiencias como profesor de Técnicas de Aprendizaje, una asignatura que puse en marcha cuando era Director del Colegio Miramadrid, que dependía del Departamento de Orientación, y en la que yo era profesor. Se creo como asignatura optativa en Secundaria para dar alternativas a los alumnos y ayudarles a organizarse en lo académico y su tiempo libre.

 

Voy a ir subiendo publicaciones relacionadas con las diferentes actividades que realizaba en clase y que podéis utilizar con los alumnos. En esta asignatura siempre empezaba las clases con un trabajo muy sencillo, la evaluación de la zona de estudio. Este era el punto de partida de mis clases y será el punto de partida de mis artículos relacionados con las Técnicas de Aprendizaje.

 

EVALUACIÓN DE LA ZONA DE ESTUDIO

 

Cuando quieres ayudar a los alumnos en su estudio diario y en la organización del trabajo, es importante partir del lugar en el que ellos trabajan en casa. Necesitamos conocer cómo es la zona en la que hacen los deberes, cómo está organizada y cómo se organizan ellos, pues estamos ante algo que pocas veces nos preocupa a los docentes pero que, si lo tuviésemos en cuenta, podríamos ayudarles mucho. 

 

Hay que pedirles una fotografía de su espacio de trabajo en casa, sin colocar, según esté un día cualquiera. A partir de ahí, en clase, trabajaremos cada uno de los espacios atendiendo a diferentes factores:

  • Lugar (dormitorio, despacho, cocina, salón…)

  • Mesa (tamaño, espacio…)

  • Silla (altura, ruedas, respaldo…)

  • Luz (natural, artificial, colocación, tipo…)

  • Organización (materiales, recursos, organización, limpieza…)

  • Elementos de apoyo (corcho, horario, calendario, reloj, ordenador…)

  • Elementos distractores (juguetes, fotografías, recuerdos…) 

Vamos a trabajar apoyados en una fotografía enviada por una amiga:

 

LUGAR:

Vemos que es una habitación y, por lo tanto, estamos ante un espacio propio del estudiante. Es recomendable trabajar con ellos desde pequeños que deben estudiar en su zona de trabajo, que suele estar dentro de su dormitorio. No podemos hacerles dependientes de los adultos y poco a poco, según van creciendo, hay que dejarles hacerlo solos. En muchas ocasiones, me encuentro alumnos que estudian en la cocina o salón, porque no se ha trabajado con ellos que tienen que estudiar en su zona de trabajo, porque no tienen zona concreta, porque están en casa de los abuelos, etc. Es bueno que se habitúen a estudiar en la misma zona y a ser posible, en su dormitorio o despacho (zona de estudio).

 

MESA: 

Lo primero que debemos trabajar con ellos es el orden y la limpieza (forma azul). La zona de trabajo debe estar vacía para que cuando llegue la hora del estudio no se pierda tiempo quitando todo lo que hay encima. Tampoco es conveniente que se pongan a estudiar encima de lo que hay, de cualquier manera. Un tema muy importante en las mesas de estudio es el tamaño. La profundidad (flecha azul) es básica porque debe medir lo suficiente como para poder poner un libro y las hojas o cuaderno uno delante del otro, de tal forma, que la hoja quede cerca del estudiante y el libro delante de la hoja. Es más cómodo para la vista, porque si hay que mirar el libro y escribir, no habrá que mover la cabeza, solo los ojos hacia arriba y abajo. Si tenemos el libro en un lateral, implica habitualmente la necesidad de mover el cuello. Parece algo poco importante, pero realmente lo es. Hay que ser conscientes de que todo implica movimientos musculares, ya sean solo de los ojos o también del cuello y estos están en tensión. Es mucho más fácil volver a un punto visual desde donde estamos leyendo sin mover el cuello que moviéndolo. Haced la prueba, ya que es más fácil perderse cuando el libro que miramos está a un lado en vez  de estar arriba. En relación con el tamaño, cabe destacar que es mejor una mesa grande que una pequeña, aunque a veces no podemos hacer nada porque dependemos del espacio que haya.

 

Si os fijáis en la estantería (forma verde), vemos botes de lapiceros y otros materiales, que viendo donde están, implican que el estudiante tenga que levantarse si necesita coger algo. Lo mejor sería tener un bote de material en la misma mesa, al alcance de la mano. No es necesario tener más material del que voy a necesitar. 

SILLA:

(forma gris) debe ser cómoda, adaptada a la altura de la mesa, por eso, la primera recomendación es que sea regulable en altura. Se deben apoyar los brazos sobre la mesa creando un ángulo de 90º en los codos para tener una postura natural. La siguiente recomendación, es que sea una silla giratoria, de tal forma que permita dirigir el cuerpo hacia donde quiera trabajar sin tener que hacer “contorsionismo”. Poneos en una silla de ruedas y mover vuestras manos por la mesa. Veréis que vuestro cuerpo acompaña a las manos, mientras que, si lo hacéis en una silla de patas, lo que girará será vuestra cintura, tensando la musculatura, y recordemos: no estamos en la hora del gimnasio.

Es mejor que tengan un respaldo ergonómico para evitar la tensión a la estructura de la espina dorsal. El espacio para los pies (forma amarilla) también es importante, porque tiene que haber espacio para moverse y es recomendable un reposa pies.

 

LUZ:

(dibujo del sol y la flecha junto a la forma roja) tenemos la luz natural, que proviene del sol y que en este caso vemos que entra por el lado derecho de la habitación. No sabemos la orientación de la vivienda, y por lo tanto, no conocemos si la luz entra por la mañana o por la tarde. Entendería que este estudiante pudiese ser zurdo, dado que la luz entra por la derecha y si está escribiendo, es la única manera de no hacerse sombra a sí mismo con el brazo. Si por el contrario el estudiante es diestro, durante el trabajo se creará el mismo una sombra sobre la hoja en la que esté trabajando y necesitará obligatoriamente la luz artificial que en este caso, cae directamente sobre la mesa. Debemos tener en cuenta si se escribe con la izquierda o la derecha y en función a esto, si podemos, modificar la zona de estudio para que la luz natural no se vea entorpecida por el brazo. 

Si os fijáis en la luz artificial, cae directamente sobre la mesa, y probablemente la mano también tape la luz directa. Es preferible que la luz llegue a nuestra zona de trabajo por un lado, siempre el contrario a la mano con la que se escriba.

Si la luz del sol entra por la ventana mayoritariamente durante las horas de estudio, debería tener la mesa como está, sin estar debajo de la ventana, sino en una pared lateral, de tal forma que los rayos de sol la iluminen por el lado contrario a la mano con la que se escribe. No recomiendo las mesas debajo de la ventana si el sol da directamente en las horas de estudio (normalmente por las tardes) porque eso hará que bajemos la persiana porque nos molesta el sol en los ojos, forzándolos para abrirlos bien, lo que al final hará que encendamos una luz artificial. Esta. la luz artificial, debe ser homogénea acompañada de la ambiental. La luz adecuada permite disfrutar de las actividades sin forzar la vista. La luz tiene tres temperaturas básicas: blanca, neutra y cálida. Las luces frías de unos 4000-5000K son apropiadas para los ambientes donde se requiere poner atención, como en el caso del estudio o la lectura. Debemos tener en cuenta los lux (lúmenes por m2), entre 400 y 500 lux tendríamos la luz suficiente para focalizarnos en nuestros estudios. Los diestros deben recibir la luz por encima del hombro izquierdo, mientras que los zurdos deben recibirla por el lado contrario. Hay que evitar los reflejos y para comprobar si es correcta tu dirección de la luz pon un espejo donde vayas a tener el libro, si la luz se refleja deberás orientarla un poco para desviar el reflejo y que este incida en tus ojos. Una lámpara con cabezal orientable, brazo articulado y control de la intensidad, permitirán dirigir el haz, así como adaptarse a los diferentes miembros de la familia. 

 

ORGANIZACIÓN MATERIAL:

Esto es algo sencillo, aunque suele ser el error más común entre los jóvenes. Como veíamos antes (forma azul) la zona de trabajo debe estar libre, sin nada que impida ponernos a trabajar. Es recomendable que haya una estantería en uno de los lados de la mesa, o que la misma acabe en estantería, de tal forma que allí tengamos nuestros libros, diccionarios, cuadernos, etc. También es recomendable tener bandejas para las cosas importantes, para los folios, trabajos pendientes, etc. Si os fijáis en la fotografía, la cajonera roja podría servirnos para tal fin, es decir, que en cada cajón tuviésemos hojas blancas, material de papelería (pinturas, lápices, bolígrafos, etc.).

Debemos trabajar algunos tips que faciliten el trabajo en relación con el material. Cuando el estudiante llega de clase, puede sacar sus libros y ponerlos en un lado de la mesa e ir trabajando con ellos de tal forma que los que termine, los guarde en la mochila o los coloque en la estantería, dependiendo de si los usará el día siguiente. Es muy positivo tener un atril para el libro que tenemos delante de nuestra hoja (más si el espacio es pequeño en la mesa) pero no vale cualquier atril, pues este tiene que poder levantarse e inclinar el libro lo que necesitemos para poder verlo. 

No podemos olvidar la parte digital, el ordenador, que se convierte en una herramienta de trabajo básica y esencial. Debe poder abrirse y manejarse en la mesa sin tener que recoger los libros que estemos utilizando, de tal forma que podamos acudir al papel o al ordenador sin quitar nada ni tapar nada. Si lo que tenemos es un equipo de sobremesa, es recomendable un ratón y teclado inalámbrico que podamos mover por el espacio.

 

ELEMENTOS DE APOYO:

Uno básico es el corcho (recuadro naranja) en el que aparezca el horario de clase, un calendario anual pequeño y otro mensual con espacios donde anotar las actividades que tengo que entregar, exámenes, etc. Además, es importante tener una lista de cosas que hacer “to do list” para tenerlas presentes en todo momento. Estos elementos son básicos para una buena organización, acompañados de una agenda de clase. Otro elemento importante es un reloj de pared, en el que fijarse para organizar el trabajo. No podemos olvidar materiales imprescindibles como los pos-it o subrayadores.

 

ELEMENTOS DISTRACTORES:

Son aquellos que provocan un desplazamiento de atención hacia otra situación u objeto, alejándose de las tareas de estudio y es una de las causas del bajo rendimiento a pesar de que se dedique mucho tiempo al trabajo y estudio, ya que hay veces que leemos por horas y la obtención del aprendizaje es muy pobre o inexistente por la presencia de los distractores. Cabe destacar en esta parte los distractores externos que llegan a través de la percepción. Son objetos (como el peluche de la imagen), factores (como la temperatura, postura, iluminación y lugar donde estudia), desorganización, personas, ruidos, la televisión e incluso el móvil, que, aunque pueda ser una herramienta, puede convertirse en el enemigo del estudiante si no se gestiona bien. No podemos tener la zona de estudio llena de fotografías o recuerdos en general, pues cuando te quites de la vista del libro y las veas, la mente te jugará una mala pasada, y más aún, cuando es una asignatura que no te motiva.

 

 

Todo esto lo podemos trabajar con los alumnos en clase analizando sus fotografías. Es una actividad que les gusta mucho y como además se trata de ver la habitación de un compañero, pues parece que todavía les motiva más. Todos quieren que evalúes su zona de estudio y son muchos los que más tarde te presentan la zona con los cambios que les has propuesto.

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