TERMÓMETRO DEL COMPORTAMIENTO

Hoy os presento una actividad con la que trabajar la disciplina en el aula, o lo que venimos a denominar “comportamiento”.

En este artículo es importante conocer el significado de estos dos términos para entender de qué estamos hablando, y en qué situación debemos utilizar esta actividad.

  • Comportamiento: Manera de comportarse una persona en una situación determinada o en general.

  • Disciplina: Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad.

Como vemos, el comportamiento es intrínseco a la persona y va ligado a principios y valores propios o emanados de la familia, mientras que la disciplina está más ligada a un requerimiento a partir de un conjunto de normas que se puede dar en el colegio. Ambos son términos que se entremezclan, pues tanto en casa como en el colegio podemos marcar una disciplina, es decir, tener normas y, por lo tanto, la manera de comportarse se ve relacionada con lo que se ha adquirido como proceso de un aprendizaje, modelaje e imitación sin estar en contradicción con las normas disciplinarias. Por otro lado, desde las escuelas también se influye en el comportamiento de la persona, se modifica y se reconduce en base a las líneas del docente, colegio y las normas que se planteen que realmente no distan de las que se pueden dar en casa.

Por mi parte, me centraré en entender el comportamiento como la forma propia de cada persona con la que se relaciona con la sociedad en base a lo aprendido anteriormente y su propio yo. En el caso de la disciplina, entiendo la misma como un conjunto de normas que se dan en determinados contextos y que debemos cumplir si queremos ser parte de estos. Por lo tanto, en el momento que estás planteándole a un alumno unas normas, la intención es modificar su comportamiento en ese entorno, en el escolar, y cumplir así con la disciplina marcada.

En ocasiones vivimos que no se cumplen las normas y por lo tanto, no estamos consiguiendo la disciplina correcta, no vivimos la situación adecuada para el proceso de enseñanza-aprendizaje e intentamos buscar soluciones a través de refuerzos negativos, enfadarnos con los alumnos, gritar e incluso castigándoles. Pero en muchas ocasiones no lo conseguimos por diferentes motivos (algunos propios, otros de los alumnos, propios del comportamiento, gestión grupal, etc.). Es aquí donde aparece el termómetro del comportamiento, pero que antes de ser aplicado, debemos tener clara una cosa: los alumnos necesitan saber el porqué de las cosas, de las decisiones, de las normas, etc. No podemos partir de una actividad como esta, si nuestra frase como docentes es “porque lo digo yo”, “porque sí”, “porque lo mando yo” o similares. Debemos tener la mente abierta y entender que la disciplina no conlleva siempre una relación directa con la dictadura que merma la libertad de expresión y es de imposición sin explicación. Si no estás en esa sintonía, no tiene sentido aplicar el termómetro, porque después no podrás generar un debate abierto, pues, para empezar, no habrá habido una explicación y acuerdo de las normas sino una imposición.

 

Volviendo a la actividad, está planteada cuando tenemos un comportamiento en clase que no es el adecuado y debemos reflexionar, con nuestros alumnos para entender entre todos que la indisciplina no nos permite aprender, no nos permite aprovechar el tiempo y que estamos incumpliendo un acuerdo y unos valores propios de la institución en la que nos encontramos.

 

Cuando hayamos llegado a una situación en la que las normas de los alumnos no se correspondan con las normas planteadas debemos pararnos para analizar con ellos lo que está pasando. Olvida los contenidos curriculares y dedica una sesión para hacer la actividad:

  1. Parte de una pregunta, ¿el comportamiento que tenemos en clase es el adecuado? Sabemos que las respuestas van a ser inicialmente desde la persona, es decir, que cada uno va a responder por sí mismo y la visión de la pertenencia a un grupo quedará en un segundo plano por la mayoría. A partir de aquí, sin entrar en enfrentamientos entre ellos, debemos seguir haciendo preguntas en base a las normas y su cumplimiento haciéndoles ver la realidad.

  2. A través de la pregunta, ellos ya ven que tu como docente no estás satisfecho con el comportamiento. Es el momento de invitarles a reflexionar. 

  3. El siguiente paso es contarles que vamos a medir nuestro nivel de compromiso sobre las normas acordadas y si estamos cumpliéndolas, es decir, si nuestro comportamiento responde a lo que las mismas dices. Es muy importante que los alumnos sean conscientes de que lo que van a hacer es importante para todos, y que tienen que hacerla prestando atención y con sinceridad. En este momento se les da la hoja individual para que la hagan llamada ¿Es nuestro comportamiento el adecuado?

  4.  El siguiente paso, después del trabajo individual, es recoger todas las respuestas de los alumnos y registrarlas en la hoja de cálculo para ver dónde está el nivel de la clase en los diferentes aspectos que se preguntan. Después de completar el cuestionario, nos pueden dar las respuestas a las preguntas levantando la mano y solo tendremos que contabilizar las respuestas y darles color a las celdas de la hoja de cálculo.

Según vamos obteniendo los resultados, vemos dónde nos encontramos en conjunto a través de las respuestas individuales y por lo tanto como grupo. 

  1.  

    Al finalizar esa recogida de datos, analizamos con los alumnos lo que ocurre en nuestra clase y leemos lo que cada uno de ellos puede hacer por mejorar la situación. Ahí, utilizaría la técnica de visual thinking recogiendo las respuestas en un muro a través de pos-it y posteriormente analizando lo que podemos hacer, en lo que coincidimos y crear un compromiso grupal además del individual. Podemos marcarnos objetivos a corto plazo en base a las respuestas y otros a largo plazo. No podemos perder de vista los resultados del termómetro. Sería bueno imprimirlo y tenerlo en clase a la vista de todos, acompañado del compromiso grupal.

     

    Ten en cuenta que la hoja de cálculo la debes adaptar a tu número de alumnos en clase siendo el 100% el total de tus alumnos.

     

    Es recomendable retomar el termómetro cada cierto tiempo para ver si estamos cumpliendo con los objetivos individuales y grupales y a la vez con los compromisos adquiridos.

     

    Aquí te dejo los documentos necesarios para la actividad: TERMÓMETRO DEL COMPORTAMIENTO

    Si tienes alguna pregunta no dudes en consultarme.

“Es más fácil llegar desde la palabra que desde la imposición.”

¡GRACIAS POR LEERNOS!