UN MUNDO EN DONDE LOS PECES YA NO ESTÁN OBLIGADOS A TREPAR ÁRBOLES

Entramos en los últimos días del curso y solo te voy a pedir tanto si eres docente, padre o madre, abuelo o abuela, que cierres los ojos y respires por un instante …..

 

Permite a tu mente que viaje en el tiempo y te inunde de todo lo que ya ha pasado desde que en septiembre se iniciara el curso.

 

Seguramente que los nervios previos a empezar el curso, la incertidumbre de quién será la tutora o el tutor, cómo será el grupo-aula, miles de momentos y situaciones divertidas, millones de risas, lágrimas, estrés, horas de sueños invertidas en buscar soluciones a situaciones delicadas y mil y un aprendizajes adquiridos, te aparezca tanto en la mente como en el corazón; y es que, el final de curso está a punto de llegar y con la llegada de las vacaciones se cierra una vez más un curso lleno de millones de historias con las que todos y todas hemos aprendido, en la que cada situación que hemos vivenciado en el aula,  en el patio la hemos convertido entre la comunidad escolar en aprendizajes tanto para grandes como para pequeños. Y es que, educar es una gran aventura llena de emociones, intensidades, sensaciones, satisfacciones, feedback, complicidad entre compañeros/as, entre la escuela y la familia, entre los docentes y el alumnado.

 

Y ya tan próximo el día en el que los menores que han compartido tantas horas durante este curso  con nosotros y nosotras se van a unas merecidas vacaciones, sintiendo ya casi el aula vacía, me aborda una sensación de nostalgia y reflexión. Y es que educar tiene una carga de responsabilidad de la que tenemos que ser consciente. Cada día que hemos compartido con nuestros alumnos/as debe y tiene que ser un día más en el que les hemos generado seguridad y confianza en sus capacidades y habilidades para que sigan aprendiendo, un día más de escucha para dar respuesta a sus curiosidades, un día más lleno de propuestas en las que explorar, investigar, descubrir, comprobar, … para asimilar y acomodar contenidos y así interiorizarlos desde la motivación y la creatividad, un día más en la que acompañarles en la magnifica aventura de aprender a reconocer cómo se sienten, que necesitan y sobre todo quiénes somos. Porque de lo contrario estaremos sembrando semillas en tierra hostil. 

 

 

Y es que, la figura de Docente tiene que tener 7 cualidades principales:

 

 1 . Ser facilitador de la educación, no un dictador de la misma.

  2 . Acompañar los procesos de enseñanza-aprendizaje al lado de los peques, no delante de ellos, para guiar, contener y andamiar sus proceso de aprendizaje.

  3 .  Liderar el grupo de forma horizontal dando lugar, voz, espacio y rol a cada uno de los componentes del grupo.

  4. Desarrollar la escucha activa para conocer las necesidad y curiosidades de los discentes para establecer un vínculo seguro que les permita desarrollarse, explorar, investigar, descubrir en el aula con seguridad, autoestima, un autoconcepto ajustado, etc.

 5. Creatividad para generar expectativa y curiosidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje y conseguir la implicación emocional del alumnado. Damasio en 1994 afirmó que  las emociones mantienen la curiosidad haciéndose imprescindible para el razonamiento y la toma de decisiones, de manera que el proceso emocional y cognitivo se hacen inseparables. Reforzando esta teoría Erk en 2003 señalando que las emociones positivas facilitan la memoria y el aprendizaje.

 6. Capacidad de planificación abierta a la improvisación, ya que en todos los momentos que se viven en el colegio existen oportunidades de aprendizaje, de asentar contenidos, …

 7. Generosidad de compartir, empatizar, no juzgar para poder construir y sobre todo ser flexibles para generar ambiente y espacios llenos de estímulos motivacionales libre de juicios y cargados de libertad e igualdad para poder expresar.

 

 Así, con estos ingredientes iniciaremos las bases de una educación donde los procesos de enseñanza-aprendizaje conecten con la emoción, la motivación para potenciar la creatividad, incluya a la familia, coeduque, innove conectando con la esencia del proceso de aprendizaje del ser humano, respete la individualización, la participación, la cooperación, la inclusión, el trabajo en equipo y la multidisciplinidad, respete a todas y todos los que componemos la comunidad educativa. Al fin y al cabo de está manera sembraremos semillas en suelo fértil que darán su fruto como futuro de nuestra sociedad y como dijo Nelson Mandela (1918-2013): ” No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que se trata a los niños”

¡GRACIAS POR LEERNOS!