CÓMO UTILIZAR EL RINCÓN DE LA PAZ

Se acerca el día de la Paz, pero muchos niños y niñas apenas comprenden de una manera muy superficial cómo pueden contribuir a un mundo más pacífico. Podemos empezar por la creación de un espacio en el aula dedicado en exclusiva al trabajo en una habilidad básica para sus vidas como será la práctica de la convivencia adecuada y que les servirá para comprender y regular sus emociones.

 

Muchas personas conoceréis de sobra el recurso de “la mesa de la paz” o cualquier nombre que os guste ponerle. Se puede realizar desde la etapa de educación infantil para ir acostumbrando al alumnado a que es una parte tan importante de su aprendizaje como el rincón de las letras o de las construcciones. Pero, ¿cómo empezar?

Pues como cada nuevo aprendizaje, debería hablarse con el alumnado, y a través de preguntas, recoger sus sugerencias para construir un rincón de la paz acorde a sus necesidades. ¿Qué elementos puede contener según la etapa? 

En infantil se puede incluir unos cojines o mesa bajita para sentarse, un peluche para acariciar, una lámpara bonita, pelotas blanditas para estrujar, plumas para hacerse cosquillas, un cartel con las emociones básicas para identificar en cuál están, etc.

En primaria la zona puede tener un mayor tamaño y albergar varias sillas para ir en pareja (si es necesario) y algunos elementos interesantes serán: cuenco tibetano, objeto para sujetar mientras habla cada persona (representando el respeto del turno), pelota anti-estrés, papel para romper, papel de burbujas para hacerlas explotar, juego de trasvase (por ejemplo lentejas, garbanzos…), plastilina, cuento corto sobre emociones, dibujo con la rueda de soluciones, reloj de arena, etc.

En secundaria es bastante difícil tener un rincón como tal dentro de las aulas ya que el alumnado se mueve. Por lo tanto se podría instalar en cada pasillo o zona común del centro, bajo la supervisión siempre de algún docente. Esta zona también contaría con varias sillas donde se sentarían los alumnos y alumnas a resolver conflictos. Puede contener también: diario de conflictos, hojas con contratos de conducta (a firmar por alumnos y docentes con sus compromisos), rueda de soluciones elaborada por el alumnado en las horas de tutoría, temporizador para controlar el tiempo que pasas allí, un pequeño saco de boxeo para golpear (nada mejor para la ira), un jardín zen (con arena para rastrillar), papel para dibujar, colores, etc.

Una vez que se ha diseñado el espacio, os quiero dar algunos consejos sobre su utilización

1. Es conveniente fijar al menos una sesión semanal para trabajar sobre dinámicas que impliquen el uso correcto de esta zona de la paz.

2. Ponerle un nombre que guste a todos y todas. Algunas ideas que os pueden resultar útiles (y según la edad) serán: Hawai, zona relax, mesa de la tranquilidad, espacio blanco, aparcamiento, el spa, etc. 

3. Dejar claro que no es un lugar de castigo cuando alguien se “sobreemociona” de alguna manera, pero tampoco es un espacio fuera de las normas del aula al que se puede acudir sin supervisión ninguna. Es un “tiempo fuera positivo” que les ayudará a regularse, así debemos explicárselo.

4. Pactar mediante lluvia de ideas las normas de utilización según la edad. Por ejemplo: deben pedir permiso, registrar la emoción que sienten de alguna manera, hacer un uso adecuado de los materiales, no permanecer más de 10 minutos ni acudir más de dos veces en un día…

5. Revisar periódicamente si las normas acordadas sobre el uso del rincón están funcionando. Por ello es importante meter en horario este trabajo…

6. Buenas noticias, ¡los maestros también podemos ir! No hay mejor aprendizaje para el alumnado que vernos a nosotros dar el ejemplo adecuado. Así que cuando estés a punto de enfadarte o de estallar con tu clase… retírate al rincón unos minutos para que vean que tu actitud a la vuelta es de cooperación para solucionar pacíficamente el problema, y no de castigarles.

7. ¿Qué pasa si el rincón se convierte en una excusa para no trabajar? Entonces ese alumno o alumna tiene otro problema y por alguna razón que deberás averiguar, prefiere estar en el rincón que participando en clase… y se debe hablar de forma individual o en grupo, ayudándote de la lluvia de ideas que todos pueden aportar.

Bibliografía:

“Disciplina positiva en el salón de clase” Jane Nelsen, Lynn Lott y Stephen Glenn.

 

Muchas personas conoceréis de sobra el recurso de “la mesa de la paz” o cualquier nombre que os guste ponerle. Se puede realizar desde la etapa de educación infantil para ir acostumbrando al alumnado a que es una parte tan importante de su aprendizaje como el rincón de las letras o de las construcciones. Pero, ¿cómo empezar?

Pues como cada nuevo aprendizaje, debería hablarse con el alumnado, y a través de preguntas, recoger sus sugerencias para construir un rincón de la paz acorde a sus necesidades. ¿Qué elementos puede contener según la etapa? 

En infantil se puede incluir unos cojines o mesa bajita para sentarse, un peluche para acariciar, una lámpara bonita, pelotas blanditas para estrujar, plumas para hacerse cosquillas, un cartel con las emociones básicas para identificar en cuál están, etc.

En primaria la zona puede tener un mayor tamaño y albergar varias sillas para ir en pareja (si es necesario) y algunos elementos interesantes serán: cuenco tibetano, objeto para sujetar mientras habla cada persona (representando el respeto del turno), pelota anti-estrés, papel para romper, papel de burbujas para hacerlas explotar, juego de trasvase (por ejemplo lentejas, garbanzos…), plastilina, cuento corto sobre emociones, dibujo con la rueda de soluciones, reloj de arena, etc.

En secundaria es bastante difícil tener un rincón como tal dentro de las aulas ya que el alumnado se mueve. Por lo tanto se podría instalar en cada pasillo o zona común del centro, bajo la supervisión siempre de algún docente. Esta zona también contaría con varias sillas donde se sentarían los alumnos y alumnas a resolver conflictos. Puede contener también: diario de conflictos, hojas con contratos de conducta (a firmar por alumnos y docentes con sus compromisos), rueda de soluciones elaborada por el alumnado en las horas de tutoría, temporizador para controlar el tiempo que pasas allí, un pequeño saco de boxeo para golpear (nada mejor para la ira), un jardín zen (con arena para rastrillar), papel para dibujar, colores, etc.

Una vez que se ha diseñado el espacio, os quiero dar algunos consejos sobre su utilización

1. Es conveniente fijar al menos una sesión semanal para trabajar sobre dinámicas que impliquen el uso correcto de esta zona de la paz.

2. Ponerle un nombre que guste a todos y todas. Algunas ideas que os pueden resultar útiles (y según la edad) serán: Hawai, zona relax, mesa de la tranquilidad, espacio blanco, aparcamiento, el spa, etc. 

3. Dejar claro que no es un lugar de castigo cuando alguien se “sobreemociona” de alguna manera, pero tampoco es un espacio fuera de las normas del aula al que se puede acudir sin supervisión ninguna. Es un “tiempo fuera positivo” que les ayudará a regularse, así debemos explicárselo.

4. Pactar mediante lluvia de ideas las normas de utilización según la edad. Por ejemplo: deben pedir permiso, registrar la emoción que sienten de alguna manera, hacer un uso adecuado de los materiales, no permanecer más de 10 minutos ni acudir más de dos veces en un día…

5. Revisar periódicamente si las normas acordadas sobre el uso del rincón están funcionando. Por ello es importante meter en horario este trabajo…

6. Buenas noticias, ¡los maestros también podemos ir! No hay mejor aprendizaje para el alumnado que vernos a nosotros dar el ejemplo adecuado. Así que cuando estés a punto de enfadarte o de estallar con tu clase… retírate al rincón unos minutos para que vean que tu actitud a la vuelta es de cooperación para solucionar pacíficamente el problema, y no de castigarles.

7. ¿Qué pasa si el rincón se convierte en una excusa para no trabajar? Entonces ese alumno o alumna tiene otro problema y por alguna razón que deberás averiguar, prefiere estar en el rincón que participando en clase… y se debe hablar de forma individual o en grupo, ayudándote de la lluvia de ideas que todos pueden aportar.

Bibliografía:

“Disciplina positiva en el salón de clase” Jane Nelsen, Lynn Lott y Stephen Glenn.

¡GRACIAS POR LEERNOS!