LIBROS IMPRESCINDIBLES. “EL EMOCIONARIO DEL INSPECTOR DRILO”

Saber qué nos está pasando y qué abanico de sentimientos existe, y podemos experimentar, es muy importante para lograr sentirnos bien con nosotrxs mismxs. Ningún sentimiento es malo ni bueno, pero sí que es necesario saber cómo gestionarlos, ya que no todos tienen siempre la misma intensidad. Saber cuánto sentimos es tan importante como saber qué sentimos. Por eso, hoy os hemos traído uno de nuestros libros preferidos para trabajar la gestión de emociones: “El Emocinómetro del Inspector Drilo” de Susanna Isern y con las ilustraciones de Mónica Carretero (Ed. NubeOcho)

Este libro ayudará a nuestrxs peques a identificar, medir y regular sus emociones de una forma diferente, divertida y sencilla. Y para ello, contaremos con la inestimable ayuda del famoso detective (especialista en emociones) Drilo quien, junto a su maletín de investigación, ayudará a los habitantes de Forestville a resolver los misterios relacionados con los Emis (unos simpáticos personajes que representan las emociones).

Hay un total de diez Emis distintas a lo largo del cuento: Yupi (la alegría), Mister Sad (la tristeza), Ceñuda (el enfado), Asustín (el miedo), Topami (la envidia), Pelusa (los celos), Ojiplática (la sorpresa), Sonroja (la vergüenza), Puaj (el asco) y Mino (el amor).

Lo que más nos gusta de este libro, además de su gran utilidad para un tema tan importante como es el de la gestión de emociones, son las maravillosas ilustraciones. Es un componente tan importante como el texto, logrando que la atención no se esfume ni por un único instante. Del mismo modo, el Emocionómetro es un instrumento que a los peques les encanta utilizar. Podemos conseguirlo en el blog del libro, logrando que manipulen de primera mano con un aparato que les ayude a conocer cómo se sienten y cuánto se sienten.

Algo que también nos ha llamado la atención, y nos ha parecido muy interesante es que, al final del libro, tenemos una receta para cada Emi con la que los peques podrán saber qué hacer cuando se descontrole y empiece a afectar de forma negativa en su día a día, dándonos pistas sobre cómo volver a recuperar el equilibrio (recordad que todas las emociones son válidas y necesarias en su justa medida…).

 

Os prometemos que es un recurso muy interesante y que cada familia debería tener un ejemplar, ya que a veces no sólo los peques necesitan de un emocionómetro para saber qué es lo que les está pasando…

¡GRACIAS POR LEERNOS!