CONTIGO APRENDÍ

Hoy quiero dedicar mi post a Samuel. Hace ya algunos  años cuando trabajaba como maestra de educación infantil tuve la suerte de tener como alumno a un niño llamado Samuel, un niño con TEA.

Su periodo de adaptación fue difícil para mí, para los compañeros y las compañeras de clase, para su familia pero sobre todo para Samuel.

Cuando fueron pasando los meses entendí el porque….mi clase no estaba adecuada para darle seguridad y confianza,  los niños y las niñas no entendían que le pasaba a Samuel, la escuela no estaba adaptada  para atender a sus necesidades y yo no estaba  preparada para enseñarle como necesitaba.

Todos tuvimos que aprender juntos…escuela, familia, alumnado y profesorado.

Quiero compartir con vosotros lo que aprendí como maestra de Samuel.

Contigo aprendí…

Contigo aprendí a leer en la mirada de un niño.

Contigo aprendí a crear nuevos espacios en mi aula, como el rincón de la tranquilidad, la alfombra de las cosquillas,…

Contigo aprendí que cada alumno aprende de una forma diferente y que tengo que ser yo la que encuentre el camino para enseñar a cada uno de mis alumnos y alumnas.

Contigo aprendí que existen infinitas formas de comunicarse.

Contigo aprendí a ser más paciente.

Contigo aprendí que educar el respeto, la empatía y la tolerancia era parte de mi labor como docente.

Contigo aprendí que tenerte en mi clase era lo mejor que nos podía haber pasado al grupo y a mí.

Contigo aprendí a educar de corazón a corazón.

Gracias Samuel por enseñarme tanto…que suerte tuve de tenerte como alumno  y aprender contigo.

Me gustaría acabar con un cuento muy especial para mí, que he leído muchas veces a mi alumnado,  y que utilizo para presentar el autismo.

Solo desde el entendimiento podemos comprenderlo. Y esa comprensión nos  llevará a la aceptación, la empatía, el respeto y el amor.

¡GRACIAS POR LEERNOS!