EL DESARROLLO CURRICULAR EN ALUMNADO CON TEA

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La dinámica del aula puede ser difícil de soportar para niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista. La carga lectiva y horaria no se vive igual bajo la forma en que ellos perciben el mundo y esto a menudo repercute en su rendimiento, estado emocional y por supuesto, se refleja en su aprendizaje académico.

Mi experiencia como maestra de PT en un colegio ordinario me ha hecho ver las necesidades de este alumnado en todas sus facetas y he llegado a comprender un poco mejor de qué manera el sistema educativo todavía no tiene en cuenta suficientemente estas necesidades a la hora de asegurar su aprendizaje a nivel curricular.

En este post os cuento algunas pautas para favorecer este desarrollo curricular en niños y niñas con TEA que bajo mi experiencia, han funcionado:

  • Es fundamental ser honestos con la familia. Informarles de la capacidad real que tiene su hijo/a y qué materiales son los más adecuados en base a esto. A veces, sólo se tiene en cuenta la edad cronológica para determinar con qué libro aprenderán… y hay muchos factores a tener en cuenta.
  • La ubicación en el aula y disposición del mobiliario: una clase amplia con pocos distractores facilitará el aprendizaje, pues les dispersa el exceso de material. Igualmente, trataremos de mantener un clima silencioso, ya que pueden tener hiper o hiposensibilidad a estímulos habituales para otros como una tiza al escribir o un leve portazo.
  • Facilitar su autonomía para no generarles una dependencia continua del profesor para sacar sus materiales, iniciar tareas, etc. Desde pequeños debemos facilitar que tengan el método de apoyo correcto para la comprensión (ya sean fotos, pictogramas, historias sociales…) y sus materiales preparados y a su alcance.
  • Ofrecerles más descansos; por ejemplo, dejarles que se muevan entre ejercicios, que beban agua cada poco tiempo o revisar con ellos su horario o panel de tareas para asegurarnos que siguen la rutina, ya que a menudo necesitan descargar motrizmente la energía, sobre todo en los casos en que se asocia hiperactividad. Por eso cuando llega el recreo vemos a muchos corriendo a toda velocidad…
  • Tener en su mesa indicadores visuales que les ayuden a seguir rutinas de trabajo (como una secuencia de tareas en pictograma) y asegurarnos cada poco tiempo de que se anticipan a ellas y comprenden lo que va a pasar. Seguramente así evitaremos conductas disruptivas a causa de la incomprensión del entorno.
  • Que se sienten en equipo con compañeros que les aporten estabilidad y le “tutoricen” cuando lo necesiten. Es bueno que identifiquen a los iguales como personas que les pueden ayudar y no sólo tener de referencia al tutor/a.
  • Ser flexibles por ellos. Es más importante asegurar su estabilidad emocional que terminar los ejercicios de tal página o que hagan un examen. La carga de tareas sin una estructura adecuada para ellos, les puede agobiar hasta el punto de obsesionarse, desarrollar rechazo a la escritura, tener ansiedad, etc. Hay que tener en cuenta que debemos reducir la cantidad de tarea, los tiempos de estudio en casa y la presión que suponen los deberes.
  • Si tenemos que parar el trabajo, no pasa nada. Algunos días las tareas del colegio se pueden terminar en casa, en lugar de llevar deberes. Se puede pactar con la familia qué partes de una ficha/libro/examen se harán y cuáles se pueden dejar para el futuro. Podemos incluir en la contraportada de sus libros un taco de post-it para apuntar dudas que surjan realizando un ejercicio concreto para que los maestros le orienten al respecto. De esta forma se verá de forma más rápida que si se pone en la agenda (que a veces no sacan de la mochila).
  • Evitaremos la frustración siempre que sea posible. En ese estado NADIE es capaz de aprender. Mantener el equilibrio entre el trabajo curricular y su bienestar socio-emocional es la clave para no saturarles y que sean receptivos ante el hábito de trabajo. Es vital aprovechar las horas en las que estén más centrados para que realicen el trabajo que les requiera más esfuerzo (áreas de mayor carga lectiva) y dedicar las sesiones en las que estén más nerviosos a tareas más creativas, trabajo de emociones, habilidades sociales, etc. Mi experiencia es que cuando se concentran y la tarea les gusta, el tiempo ya no es un problema.

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