EDUCACIÓN MUSICAL Y AUTISMO

Trabajar la música desde el aula ha sido y será un verdadero reto en la educación formal de hoy día. En ello influyen varios factores:

  • cada vez vemos menos a nuestro alumnado (algunos centros imparten música una vez cada 15 días, otros un módulo de 45 minutos a la semana)
  • ratio elevada (llegando a tener hasta 29 alumnos y alumnas por clase en algunos casos)
  • no disponer de recursos para poder impartir la asignatura (no tener instrumentos, aula específica o reproductor…).

A esto hay que sumarle las necesidades individuales que presenta cada uno de nuestros alumnos/as, con independencia de ser ACNEE o no.

Está demostrado que la educación musical tiene múltiples beneficios en nuestros alumnos y alumnas ya que la música surge como un impulso comunicativo, como una necesidad de expresarse por otro medio. Pero ¿cómo podemos trabajar con alumnado TEA en nuestras clases?

La experiencia me ha ido dando algunas herramientas que detallo a continuación:

Instrumento:

La flauta, personalmente, no es de los instrumentos que estén entre mis top 10 para trabajar en el aula. Aunque es cierto que si queremos tratar aspectos concretos como el soplo, si se quita el cuerpo y nos quedamos solo con la boquilla (para ello las flautas han de ser desmontables), en las primeras clases de instrumento puede venir bien. Podemos hacer ecos rítmicos, juegos, danzas etc que nos ayudarán a mejorar la respiración, controlar el diafragma y prepararnos para el canto.

Los que más me gustan son el piano o los instrumentos de láminas. Dado que tener un piano en clase y en casa del alumno en cuestión es algo a menudo complicado, los instrumentos de láminas son la mejor opción. Un carillón con las láminas de colores o las metalonotas (ambos vienen en formato “maletín” y con baquetas) es algo transportable que se puede llevar y traer a casa y que debido a que es un instrumento de percusión. Además tiene un código de colores asociado a las notas musicales nos puede dar muchísimo juego a la hora de trabajar tanto el ritmo como la melodía.

Danza:

Al ser un medio de expresión y comunicación, esta disciplina nos va a ayudar mucho a dar sentido a sus sonidos y movimientos repetitivos, y encuadrarlos dentro de un contexto socializador creando así una conexión con el entorno.

Hay muchísimo material que adaptado a la edad de nuestro alumnado puede resultar exitoso. Por mi parte recomiendo el libro “La audición musical en la Educación Infantil: propuestas didácticas” de Malagarriga Rovira, Teresa; Valls Casanovas, Assumpta. Es un libro con CD que aunque sea para educación infantil, trae propuestas muy interesantes y adaptables a cualquier edad.

Percusión rítmica y corporal:

Trabajar la percusión con alumnos TEA en clase nos resulta de lo más complicado, ya que teniendo otros veintitantos que quieren tocar su instrumento y quieren hacerlo YA, dedicarle el tiempo necesario a familiarizarse con el instrumento e ir adquiriendo rutinas, patrones … es prácticamente imposible.

Aquí entra mi favorito por excelencia: los Boonwhackers. Si no los conocéis, son unos tubos de plástico que según la largura, al golpearlos contra el suelo o contra tu cuerpo suena una nota musical. Lo mejor es que respetan el código de colores por lo que para trabajar las notas musicales y reforzarlas si nuestro alumno o alumna en cuestión está usando el carillón o las metalonotas nos viene de maravilla.

Con ellos se pueden hacer infinidad de ejercicios, tanto a nivel individual, en pequeños grupos o en gran grupo. Y no solo nos sirve para hacer creaciones musicales, sino que también se pueden usar para explicar teoría de una forma práctica y muy visual (escalas, intervalos, acordes…)

He de admitir que trabajar con alumnos de inclusión (y no inclusión) en el aula de música requiere en cualquier caso muchísimo cariño, dedicación, imaginación y creatividad. Pero si ese cóctel está en marcha es de lo más gratificante ya que no solo ves los avances a nivel individual o grupal, sino que tú como docente y como persona aprendes muchísimo de la experiencia.

¡GRACIAS POR LEERNOS!