ABRIENDO LAS PUERTAS DEL AULA (2ª PARTE: CORRESPONDENCIA POSTAL – SECCIÓN SEGUNDA)

¡Saludos a todos! Continuamos con nuestros reportajes sobre la apertura de puertas del aula, y concretamente sobre la actividad del correo postal, que en esta segunda sección se centra en las vivencias tan especiales que estamos teniendo con unas misteriosas cartas que comenzaron a aparecer en el suelo, enfrente de la puerta de clase, cada cual más sorprendente. De entre las primeras recibimos una muy entrañable de los niños perdidos de Nunca Jamás dirigida a la Tribu, otra de Peter Pan dirigida a Doña Natichachi, y otras que pedían nuestra ayuda y colaboración para diferentes misiones, como ayudar a buscar al príncipe de Cenicienta, o una de Sebastian y Ariel solicitando contacto y amistad, a las cuales comenzamos a responder muy intrigados e ilusionados.

Como este asunto comenzó a entusiasmarnos demasiado, y la cantidad de cartas cada día iba en aumento, decidimos hacer más operativo el intercambio de comunicados a través de un pequeño buzón al lado de la puerta, lo cual desencadenó una saturación diaria de correo, pero tanto externo como interno, porque surgió lo que menos nos imaginábamos, y es que algunos miembros de la Tribu decidieron por iniciativa propia transformarse también en personajes fantásticos y totalmente anónimos que nos comenzaron a cartear contándonos sus hazañas, pero sobre todo planteándonos retos muy interesantes.

Hoy es el día que aún sigue siendo tan desmesurado el intercambio postal que hemos tenido que poner un calendario semanal y solicitar que en los sobres se especifique destinatario y remitente para evitar confusiones como la que ya hemos sufrido de creer que nos habían robado correo, cuando no había sido más que un malentendido entre participantes… Y aún consideramos que debamos limitarlo más, pues hemos colapsado la circulación de cartas y hay una larga lista de personajes que insisten en que aguardan sus respuestas ansiosos.

Pero mejor escuchemos cómo nos lo cuentan nuestros reporteros Chachidicharacheros…

¡GRACIAS POR LEERNOS!