ABRIENDO LAS PUERTAS DEL AULA (3ª PARTE: NUESTRAS CLASES EXTERIORES – SECCIÓN PRIMARIA)

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¡Hola de nuevo a todos! Retomamos nuestro plurirreportaje sobre la apertura de puertas del aula al mundo exterior, como ese particular estilo de vida escolar que la Tribu Piñachachi ya practica desde sus inicios, y del que os llevamos hablando ya en unos cuantos capítulos anteriores.

Esta vez, sin embargo, los reporteros chachidicharacheros me han adjudicado a mí la tarea de transcribir y publicar sus escritos pues ante una excesiva oferta de actividades que están teniendo en esta etapa final del curso necesariamente han tenido que seleccionar y priorizar otras. Para mí sigue siendo un placer transmitir lo que viene siendo nuestra rutina diaria de la que tanto disfrutamos.

Para esta entrega os comenzaré describiendo muy brevemente algunas de las muchas experiencias que tenemos en lo que llamamos las “clases exteriores”, sesiones siempre al aire libre y que ubicamos donde el tiempo cronológico y el climatológico nos lo permiten.

Así tenemos un amplio abanico donde escoger: el día que el cielo se muestra encapotado y amenazante de lluvia, cogemos nuestros librillos de poemas, por ejemplo, y vamos a leernos poesía a la escalinata del edificio colindante, que está a una pequeña carrera del de la clase en caso de caer las primeras gotas, u otras veces, el patio es el lugar elegido para dispersarnos por él con nuestros miniescritorios personales y estuches u otro material, y ponernos a jugar al “Veo veo gramatical” o al “Maratón de sumas por parejas”.

 Cuando el sol decide quedarse, entonces cogemos gorras y el paseo se amplía a un parque cercano al cole, en el que nos encanta estar.

Muchas veces la polémica surge seleccionando la actividad que nos apetece realizar, pero de todas yo considero que la más votada suele ser la de jugar a preguntarnos cosas por turnos, sentados entre los árboles, respirando frescor verde y ambientados con una estupenda banda sonora natural.

Es entonces cuando comienza a darse un estricto campeonato de exámenes orales de anatomía, botánica, geografía o cálculo mental.

La última ronda fue la semana pasada en la que comprobamos orgullosos cómo, haciendo uso de las reglas mnemotécnicas que tanto usamos para facilitarle esfuerzos al cerebro, recordábamos a la perfección datos sobre astronomía, como las peculiaridades de los planetas de nuestro sistema solar o las funciones de la N.A.S.A. ¡Moló mucho!

Pues hasta aquí por hoy, pero seguiré contándoos en la próxima entrega nuestras excursiones al pueblo, que esas sí que molan… ¡Esto es un no parar Y como dirían ellos: ¡Hasta luego Maricarmen!

 

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