NUESTRA AULA (CUESTIÓN PRIORITARIA, EL PORQUÉ)

Lo prometido es deuda, y más en un blog como este, en el que se está tan a gusto compartiendo nuestro trabajo docente y educativo, aunque sea en pleno verano.

Por ello, y complementando la programación de actividades que ya fuimos describiendo de apertura al mundo exterior (bien porque literalmente salimos, o porque lo introducimos en nuestra aula), el cómo organizar los espacios, seleccionar el mobiliario, valorar sus funciones, analizar formas y colores, y estudiar cuidadosamente la logística de acciones pedagógicas que se van a llevar a cabo entre estas cuatro paredes es, sin duda, uno de los principales objetivos que me marco antes de comenzar un nuevo curso, y que destaco por la relevancia que, año tras año, compruebo que tiene.

A pesar de la anquilosada arquitectura tradicional que prevalece en nuestras escuelas, sigo defendiendo a ultranza que preparar y transformar este habitáculo supone la idónea antesala del éxito a nivel comportamental y académico, pues es el pequeño mundo en el que cada niño y niña vive y experimenta… ¿Cómo no ponerle sumo esmero a la hora de pensar en cada detalle?

 

Sin extenderme más con los porqués de un aula “chachi” explicaré, a través de anécdotas, cómo mi pequeña tribu de diecisiete maravillosos “Maestros” se fueron agenciando múltiples aprendizajes cada día, desde el regocijo de disfrutar y compartir en un espacio accesible y cómodo, eficaz, alegre, dinámico, colorido y luminoso, en definitiva, vivo y con esa atmósfera que si te vas echas de menos, y si vuelves reconoces nada más abrir la puerta.

Voy a permitirme la licencia de ir describiendo del listado de “ESPACIOS DEL AULA DE LA TRIBUCHACHI” (mostrado en el artículo introductorio) los que me surjan, en desorden y por evocación de situaciones que me vengan a la memoria, que para eso estamos de vacaciones. Si bien todos son mis favoritos, los dos por los que voy a empezar son quizás con los que personalmente más disfruto al ver cómo me piden acceder a ellos por puro deseo o necesidad y poder observar desde lejos (y a veces también de cerca, respetando la privacidad) cómo los usan y se van gestionando según los sucesos que se estén dando. Son:

  • La ALCOBA EMOCIONAL, junto a una CABINA DE RELAJACIÓN y una DESPENSA DE “AP” (Atención Plena).

  • El DESPACHO DE PAZ Y JUSTICIA, con un GABINETE DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS y una DELEGACIÓN DE VALORES.

En estos días os cuento lo que aquí se tiene dado, que ahora toca playa…

 

¡Hasta la siguiente, y tiro porque me lleva la corriente!

¡GRACIAS POR LEERNOS!