¡VUELTA MÁGICA AL COLE!

¡Compartir es unirte al movimiento!

La mañana se presentaba tranquila… Como cualquier otro día, este primero de vuelta de vacaciones transcurría extrañamente calmado, con nuestra musiquilla ambiental de entrada, cada cual organizándose sus cosas, dejando en la “caja de entregas” las notificaciones correspondientes, una tarea por aquí, aquella manualidad por allá, el pasaporte de lectura… En fin, nada indicaba que habíamos regresado de una panzada de días sin responsabilidades horarias ni madrugones, todo lo contrario, parecía que nos habíamos despedido ayer con total normalidad…

Nos fuimos sentando libremente por donde nos cuadraba, ya que por cada principios de mes nos reubicamos en el aula, pero aún no teníamos claro cómo hacerlo, siendo algo a decidir estos próximos días… Además, teníamos también recogida nuestra superalfombra por orden expresa de la “comandante limpiadora” antes de irnos de vacaciones, así que quedarnos a la espera de algún suceso en la silla que el azar nos había encomendado era lo suyo…

Por fin nos activamos un poquitín (a base de reírnos de la profe que sudaba haciendo levantamientos de peso pesado con la recolocación del alfombrón kilométrico), y a nuestra mente comenzaron a llegar ya anécdotas y aventuras que contar de todos estos días de tiempo libre, fiestas, comilonas, regalos… De hecho, ya pudimos ojear algunos de los que Papá Noél y los Reyes Magos dejaron por nuestras casas, porque los trajimos en las mochis, que nos hacía ilu…

Pero la verdad es que el gran suceso del día, que nadie se esperaba y trastocó nuestra jornada apacible de repente, se desencadenó cuando Paula fue a colocar un libro a la biblio del aula y nos advierte desde el fondo de la clase con cara de susto: “profe, aquí hay chuches en la mesa y una nota sobre la máquina de escribir!!!”

¡Ay, que sorpresoooon llevamos! La profe se levanta extrañadísima para ver a qué se refiere, y efectivamente…

 

¡¡¡ESTO ES LO QUE NOS ENCONTRAMOS!!!

[está recolocado todo tal cual nos lo encontramos, para la foto]

Entonces sí que cuando comenzamos a leer la nota y vemos que dice “Apreciados niños…” los gritos y saltos que de repente empezamos a dar todos… ¡Se debieron de escuchar en la China!

Mucho mejor que contaros lo que ponía la carta, la mostramos aquí escaneada, y así la veis con vuestros propios ojos…

[Se detecta claramente que sus dificultades pasó para la escritura a máquina… Pobre…]

Deciros, antes de enseñaros los regalos que nos dejaron, porque fueron dos, que el año pasado hicieron esto mismo pero sin carta, y nos los escondieron debajo de los cojines del sofá de la ludoteca. Pilliiiiines… 

Claro está, allá fuimos todos de cabeza a buscar por toda la clase, pero en uno de los primeros sitios a los que no dudamos en ir a mirar fue al sofá. ¡Efectivamente! ¡Allí estaban! ¡Uno debajo de un cojín y otro debajo del otro! ¡Qué apoteósico fue ese momento! ¡Cuantísima adrenalina junta! ¡Los corazones todos a mil, noooo, a diez mil! ¡Cada cual más eufórico e histérico de la alegría!

Como tenemos por costumbre, cada vez que recibimos algún regalo envuelto para toda la clase, nos sentamos todos juntos en grupo y lo vamos abriendo a poquitos, uno a uno, en orden, para así poder disfrutar de la emoción saboreando el momento segundo a segundo…

Y esto fue lo que nos encontramos bajo el papel de regalo:

¡Buenooooooo! ¡Nos quedamos pasmados! Es increíble lo que estos Reyes Magos saben…

Por un lado, lo que la profe pidió, y que no le trajeron a su casa: un hervidor de agua eléctrico, porque tenemos a Carlota que, cada vez que alguno la necesita, alguien tiene que ir en busca de ayuda, normalmente la cuidadora del cole, o la profe misma si no está muy liada, bajar a la sala de profes, llenar un recipiente de agua, meterlo en el micro, esperar, volver a subir… De este modo, en un minuto tenemos agua hirviendo para Carlota y la panza aliviada… ¡En un santiamén!

 [Carlota: nuestra pingüina-bolsadeaguacaliente]

 

Por el otro lado, esto, que no teníamos ni idea de qué era, hasta que la profe nos lo aclaró (porque lo leyó en la etiqueta de la caja). En un principio alguien pensó que se trataba de una cámara de vigilancia, pero… ¡no! ¿Para qué querríamos nosotros una cámara de vigilancia? Se trata de… ni más ni menos que… ¡UN ROBOT!

Eso sí, ahora la profe se va a poner muy en serio a leer instrucciones y a investigar acerca de este “extraño aparatejo”, que más bien parece una bola saltarina…

Nos dijo que ya entendía también el porqué de este regalo tan extraño que ella no había pedido en su carta… Y es que hace bastante tiempo que le apetece ir a algún curso de robótica, pero no encuentra nunca el momento oportuno. Así, de este modo, los Reyes Magos la “obligan” a aprender ya, sí o sí, porque ahora qué duda cabe que tenemos que saber cómo se usa y para qué sirve el que ya tenemos en nuestro poder.

Lo único que descubrimos, de momento, es que (por lo que dice en la caja) es un robot para “aprender y jugar”… ¡Menudooooo misteriooooooo!

 

CONCLUSIÓN:

 

¡VOLVER AL COLE MOOOOLA!

¡Y LOS REYES MAGOS AÚN MÁS!

¡Compartir es unirte al movimiento!

¡GRACIAS POR LEERNOS!

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