COOPERATIVÍZATE: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN AL APRENDIZAJE COOPERATIVO (PARTE 1)

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COOPERATIVÍZATE: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN AL APRENDIZAJE COOPERATIVO (PARTE 1)

Cada vez más deberíamos apostar en las aulas por la innovación, la tecnología, la calidad educativa y la aplicación de nuevas metodologías que sitúen al alumno como protagonista de su aprendizaje. Una de las más importantes es el aprendizaje cooperativo.

Es por esto por lo que te pido que te COOPERATIVICES, que abras tu mente y tu corazón a una metodología innovadora y muy creativa. Hablamos del trabajo de los alumnos en el aula en pequeños grupos. Muchas son las dudas que surgen respecto a esta corriente educativa, como ferviente seguidora y conocedora del aprendizaje cooperativo, intentaré resolverlas.

¿Qué tiene de especial?

Lo que se denomina interdependencia positiva, que significa que solo se alcanzarán las metas personales, si también las superan todos y cada uno de los miembros del equipo. Con ello se logra un aprendizaje más eficaz tanto a nivel académico como social. 

¿En qué etapa se puede aplicar el aprendizaje cooperativo?

Su característica fundamental es la FLEXIBILIDAD, puesto que se puede llevar a cabo en todas las etapas educativas, en cualquier materia y con todos los estudiantes.

¿Quiénes son los padres del aprendizaje cooperativo?

Sin duda los padres de esta metodología son David W. Johnson y Roger T. Johnson. Dos hermanos estadounidenses que hacen hincapié en la importancia del papel activo de los estudiantes en su propio aprendizaje. También destacan cinco elementos esenciales necesarios para lograr que los alumnos realmente trabajen en cooperativo:

  1. La interdependencia positiva (cada miembro del grupo debe cooperar con el resto porque su esfuerzo le beneficia a él mismo y a los demás).
  2. La responsabilidad individual y grupal (para alcanzar los objetivos, cada miembro del grupo deberá cumplir con la tarea que le corresponda).
  3. La interacción estimuladora o personal (todos los miembros del grupo trabajarán juntos, ayudándose y apoyándose).
  4. Técnicas interpersonales y de equipo (comunicación entre los miembros del equipo, toma de decisiones y gestión de conflictos).
  5. La evaluación grupal (análisis de cómo se está trabajando para logran una mayor eficacia).

Junto a ellos otros nombres indispensables: Elliot Aronson, Spencer Kagan o Robert Slavin.

En cuanto al primero, seguro que te suena el Puzzle de Aronson

 

 

Muy eficaz para obtener actitudes positivas hacia el colegio, el temario y los compañeros, consiguiendo una auténtica solidaridad entre el alumnado.

¿Cómo se lleva a cabo? Se divide el grupo-clase en equipos de trabajo, responsabilizando a cada miembro del equipo de una parte diferente de la tarea a realizar, de la que llegará a convertirse en un “experto”. Los estudiantes de los diferentes equipos que tienen asignada la misma parte del tema se juntan para discutirlo en grupos de especialistas. Después, regresan a sus equipos originarios para enseñar a sus compañeros aquello que han aprendido. La realización de la totalidad del trabajo está condicionada por la cooperación y la responsabilidad recíprocas entre el alumnado.

Kagan es un autor al que no vas a olvidar, para mí es “el de los PIES“. Reconoce cuatro principios básicos sobre los que se deben organizar las actividades para llevar a cabo el trabajo cooperativo, estos principios (PIES) son:

Interdependencia positiva (Positive interdependence): si uno gana, también gana el otro.

Responsabilidad individual (Individual accountability): es necesario el trabajo individual para llevar a cabo una tarea en grupo.

Igualdad de participación (Equal participation): será necesario aplicar técnicas para estructurar la tarea.

Interacción simultánea (Simultaneous interaction): igualdad de participación.

 

 

 

 

Por último, tenemos a Robert Slavin, que clasifica los métodos de aprendizaje cooperativo de acuerdo a seis características: objetivos grupales, responsabilidad individual, iguales posibilades de éxito, competencias de equipos, especialización en la tarea y adaptación a las necesidades individuales. En estos métodos de aprendizaje cooperativo reconce tres conceptos centrales: 

  • Las recompensas de equipo (adaptadas a la edad y situación).
  • La responsabilidad individual (el éxito del grupo depende del esfuerzo de todos los miembros).
  • La existencia de iguales posibilidades de éxito (todos los integrantes del grupo tendrán la posibilidad de conseguir el éxito, mejorando resultados anteriores).

Para este autor, los beneficios del aprendizaje cooperativo son múltiples: los niños van a desarrollar actitudes positivas hacia el aprendizaje, se verán favorecidas sus relaciones sociales, aumentará su motivación y autoestima, aprenderán a desarrollar habilidades para resolver conflictos, se promueve el respeto, opinando, escuchando y desarrollando mayor tolerancia hacia los demás.

Todavía no estás al 100% seguro/a de querer o poder COOPERATIVIZARTE, no te preocupes, sigue leyendo…

¿Es una moda más o una metodología consolidada?

Hay algunos autores, como Ferreiro y Calderón (2001) que se remontan a la prehistoria, donde los hombres primitivos cooperaban a la hora de cazar o recolectar, realizando actividades en grupo. La propia Biblia hace referencia a la cooperación y ayuda al prójimo. También en uno de los libros sagrados de los hebreos, el Talmud, aparece la idea de aprender los unos de los otros. Para poder entender el texto, tenían que contar con la ayuda de un compañero.

Brown y Atkins (1988) señalan a Sócrates, que utilizó la metodología cooperativa cuando enseñaba a sus alumnos en grupos pequeños. Por su parte, Johnson, Johnson y Smith (1997) sitúan el origen del aprendizaje cooperativo en el siglo I d.C., momento en el que aparecen grandes filósofos y pedagogos como Quintiliano, que destaca por su interés en el juego como recurso educativo, por tratar de dar importancia a la distribución de los alumnos en la clase y por pensar que los estudiantes más aventajados podían ayudar y enseñar a los que más lo necesitan. También apuntan a Séneca, que enfatiza el valor de enseñar para aprender, puesto que enseñando también se aprende.

Debo mencionar  a Jan Amos Komensky (1592-1670), conocido como Comenio, por ser el primero en proponer una verdadera revolución pedagógica y una transformación educativa universal, planteando una búsqueda de metodologías didácticas activas para lograr un aprendizaje significativo. Estas metodologías alternativas proponían pasar de la enseñanza individualizada a  la enseñanza cooperativa en grupos. 

Se habla también de aprendizaje cooperativo en la Inglaterra de finales del siglo XVIII, Joseph Lancaster y Andrew Bell utilizaron el cooperativo en sus proyectos pedagógicos. Y de Inglaterra nos trasladamos a la ciudad de Nueva York, donde Francis Parker abre la Escuela Lancasteriana en el siglo XIX, aplicando el método cooperativo y difundiendo este aprendizaje en la cultura americana.

Pero es en el siglo XX cuando los métodos cooperativos cobran importancia, aplicando las técnicas de este aprendizaje en el ámbito escolar de EEUU y Canadá, para posteriormente extenderse a Israel, Holanda, Noruega, Inglaterra, Italia, Suecia y España.

Tras este exhaustivo repaso de la historia del aprendizaje cooperativo, se puede afirmar que no es algo nuevo, no es una experiencia innovadora reciente, tiene una larga trayectoria en el mundo educativo. Pero lo que sí es bastante novedoso es la demostración de su eficacia a través de investigaciones experimentales, situándolo por encima de otros métodos de aprendizaje.

CONTINUARÁ…MIENTRAS TANTO: ¡COOPERATIVÍZATE!

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