La Vuelta al cole en un jardín Waldorf.

¡Compartir es unirte al movimiento!

Comienza Septiembre y con él la vuelta al cole.

Este no es sólo un hecho relevante que ocurre en un momento concreto del año, es un proceso muy importante y que repercute en todos los ámbitos de la sociedad; con mayor o menor intensidad y cercanía.

Este momento lo he vivido durante muchos años como maestra , como alumna  y como parte de la familia, pero, en este caso , voy a añadir y a contar  cómo he vivido la vuelta al cole de una forma, en un lugar  y con un enfoque pedagógico totalmente novedoso para mí mientras realizaba mi curso de Post grado de Pedagogía Waldorf en Educación Infantil .

Conocemos Waldorf

La Pedagogía Waldorf constituye una aportación a la renovación pedagógica, avalada por una experiencia de más de 90 años. Especialmente en países centroeuropeos y nórdicos forma parte muy importante de la vida educativa y cultural.

Creada por el filósofo y profesor en la Universidad Popular de Berlín Rudolf Steiner, la Pedagogía Waldorf surgió en el marco del gran movimiento de Escuelas Nuevas de comienzo del siglo XX. Poco después de la Primera Guerra Mundial Rudolf Steiner recibió el encargo de organizar y dirigir una escuela libre en Stuttgart, para los hijos de  los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria. Aceptó la invitación y formó al primer equipo de maestros del centro, dirigiendo durante cinco años la nueva escuela destinada a ser un modelo educativo y social vivo.

La didáctica de la Pedagogía Waldorf se basa en la creatividad del maestro y el objetivo máximo es el de respetar el proceso madurativo de cada alumno, así como el de equilibrar y fomentar sus capacidades intelectivas, su sensibilidad artística y su fuerza de voluntad para conseguir una formación que, cuando adulto, le permita desplegar su potencial e iniciativa para responder a los desafíos de la vida y para que pueda aportar nuevas ideas e impulsos a la sociedad futura.

 “La educación ha de llevarse a cabo de forma artística, en un ambiente libre y creativo. Ha de basarse en una amistosa colaboración entre maestros y padres porque los alumnos tienen que ser siempre el centro de toda la actividad escolar”.

Rudolf Steiner.

Comienza el curso.

 

Cuando empezó el curso , a primeros de Septiembre, era como una niña más que se incorporaba a un lugar nuevo y , al entrar en las aulas, me sentí como en casa cuando era pequeña y recordé cómo aprendía viendo a mi abuela e imitando cada pequeña cosa, cada detalle que tanto valor ha tenido para mí de adulta. Percibí el cuidado, la belleza, la verdad, el detalle, el amor, el agradecimiento, la voluntad , el sentido y entendí la denominación de jardín y de jardinera.

El maestro , como el jardinero, tiene una gran labor que primero parte de trabajarse y cultivarse él mismo constantemente para poder guiar y dar ejemplo a los niños que la vida le ponga en su camino.

Por ello, en los primeros años de vida, en el primer septenio y en la época del jardín lo que más se trabaja es la voluntad o disciplina que nos hacer conectar con quiénes somos , con nuestro Ser y desde ahí expandir la luz a los demás.

Ya al entrar en el espacio repleto de árboles, de arena de playa , de cataratas; incluso de gnomos y hadas , ya sentía que aquello no tenía nada que ver con lo que había visto y experimentado durante tantos años de trabajo en magisterio.

Los niños de infantil estaban en un lugar mágico, protegido, cuidado y adaptado a sus momentos . Nada más atravesar la verja que lo separaba del sendero de árboles que llevaba a los diferentes edificios, estabas en un jardín con pinos, escalones, plantas, troncos, piedras, terraplenes, columpios.. Te invadía la sensación de libertad y protección puesto que cada obstáculo y elemento estaba cuidadosamente colocado pero a la vez formaba parte de la naturaleza  y de un aprendizaje natural, respetuoso y cuidado pero no controlado.

Ese jardín repleto de aprendizajes , de secretos que las estaciones iban transformando  con nieve, hielo, insectos, pájaros…el campito para jugar fuera y sumergirse en las zarzas, flores, charcos, piedras … constituían un gran número de importantes retos y aprendizajes donde los niños probaban su voluntad, sus habilidades, su coraje, combatían sus miedos, potenciaban su fuerza natural de descubrir , de compartir, de explorar…

En medio del jardín había casitas de madera con comedero para pájaros lleno de las miguitas del desayuno y al entrar  era  un hogar cálido con paredes de madera, un aparador con la comida del desayuno, un hall para recibir y despedir con banquitos de madera, estanterias con las zapatillas y botas de agua, perchas con bolsas de tela pintadas por los niños con sus familias , el baño y el aula  confortable revestida de madera, con una mesa central rodeada de sillas donde trabajar, compartir, preparar y almorzar juntos. Las estanterías con las tablitas de madera para colorear, pintar y trabajar, rincones y cestitos de mimbre con muñecos de lana, troncos, piedras, corchos, cajoncitos con hilos, agujas, telas, dedales, pinturas hechas de cera de abeja , la cocina como corazón de la casa – aula con platos, vasos, cucharas  y todo lo necesario para hacer cada día el desayuno, cocinado con amor por la maestra, y la mesa de estación que de forma sutil iba cambiando de colores y adornos a medida que los meses iban pasando  .

Mi mente de maestra experimentada buscaba los juguetes de plástico, las construcciones, las ceras, la plastilina, las mesas separadas por grupos con colores llamativos y…las fichas, los múltiples libros que no sabía cómo y dónde poner y que me llevaba días colocar en mi clase llena de posters, dibujos, colores…En este caso todo era sobrio, tranquilo, sereno, cuidado, natural ; madera y paredes rosa para el alma inocente del niño pequeño pero, ni rastro de  aparatos de música, pantallas ,televisores ni  ningún tipo de juego electrónico.

No había fichas , ni especialistas de inglés, ni de alemán, ni clases organizadas por horas donde venían e iban diferentes profesores corriendo de un lado a otro .

En estos primeros años la música viene de la voz natural, todo verdadero y humano y está presente en todas las actividades.

Aquí estaba la maestra tranquila, firme, cariñosa, cuidando cada detalle sin que se notara siempre trabajando, sin fichas, sin libros pero siempre haciendo algo que los niños imitaban . Trabajos que , al principio, en nuestro trajín diario se menosprecian y pasan desapercibidos pero que tanta sabiduría y aprendizaje valioso esconden.

Mis primeras conclusiones.

Aprendí a ver la importancia de fregar, de recoger, de barrer, de sacudir el polvo, rastrillar las hojas de los árboles, tender las telitas, llevar la cesta a “madre tierra” para reciclar, de lavar las telitas cada vez que acababa el trimestre, de utilizar las sillas como obras de la ingeniería arquitectónica, de dejarte llevar por las acuarelas y sentir que la vida no se controla si no que fluye  y es impredecible, limpiar con estropajo cada tablita de trabajo, de atar y desatar el delantal para hacer pan  y hacer las tareas de casa . ..

Para mí, maestra experimentada, fue entrar en un mundo nuevo que me gustaba pero a la vez ponía en entredicho lo aprendido hasta el momento . Ahora observaba, daba ejemplo y era impecable en mis gestos, palabras y movimientos. No debía organizar, ni intervenir sino estar presente y cuidar cada detalle dando ejemplo y mostrándome serena y cercana pero dando espacio a los niños y respetando sus tiempos , sus espacios, sus emociones y procesos porque ellos y no yo, son los protagonistas .

La organización de espacios y tiempos.

En cada aula, los grupos heterogéneos de unos 15 alumnos por clase, con niños y niñas de edades mezcladas entre los 2 y 6 años y donde conviven hermanos y los mayores cuidan y hacen de modelo de los más pequeños que son inspirados por ellos había calma y tranquilidad . Al comienzo del curso, si algún alumno es nuevo , uno de los padres está en clase participando y acompañando pero sin intervenir para dar esa seguridad al niño hasta que se le vea preparado y seguro.

El ritmo constante cada día muy bien marcado con momentos de expansión y concentración , con actividades dentro y fuera; siguiendo el ejemplo natural de la respiración y del seguimiento del tiempo, del proceso que lleva a un fin para adquirir el sentido de lo que se hace y ocurre.

Se comienza a las 8 de la mañana porque el cuerpo está mejor preparado temprano después de un buen desayuno y se termina a la hora de comer con tiempo para descansar y disfrutar de la tarde y los niños van entrando a su ritmo y según sus necesidades y las de sus familias.

En Septiembre no hay unidades didácticas, ni eje motivador, ni se realizan las actividades del día en el periodo de adaptación ( Lunes: pintar con ceras, Martes: Modelar con cera de abeja, Miércoles: hacer pan, Jueves: euritmia, Viernes: acuarela ), si no que se aplica el ritmo del Verano Tardío y culmina con la fiesta de Micael que aporta el valor de la gratitud y el coraje .

Es una vuelta al cole calmada, familiar, natural y repleta de cariño, aprendizajes ,familia ,detalles y códigos que darían para muchos artículos más.

Finalizo éste recordando las dos  frases que más me impactaron como maestra y persona y que me han servido para mi vida :

“El maestro debe ser digno de ser imitado “ y “ Haz de todo lo que hagas un arte”.

Sea en la escuela que sea y desde el enfoque que sea:

¡Feliz vuelta al cole!. 

 

Ruth Josa Jurado.

 

 

 

 

¡Compartir es unirte al movimiento!

¡GRACIAS POR LEERNOS!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Déjanos tu correo electrónico y mantente informado de todas nuestras novedades.

También puedes apoyarnos a través de una donación.