EL PAPEL DE LA MUJER EN LA HISTORIA MUSICAL. ​

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Si fijamos la mirada en la historia de la música desde sus inicios, el papel de la mujer ha sido completamente escaso o desconocido. Cuando pensamos en grandes compositores de música clásica (y no tan clásica), se nos llena la boca de Mozart, Chopin, Schubert, Beethoven, John Williams, Hans Zimmer o Ennio Morricone pero…  ¿Y alguna mujer? ¿Recordamos el nombre de alguna mujer cuyas obras hayan llegado a ser igual de conocidas? ¿A qué es debido?

En cine, en todo lo que es la industria del cine, las mujeres que componen para películas son apenas entre un 2 y 3%, es decir, de cada 100 compositores, solo 2 o 3 son mujeres. Actualmente en los Estados Unidos, de las veinte orquestas clásicas más reconocidas, sólo una es dirigida por una mujer.

Pero si nos paramos a buscar por las redes, encontramos artículos de algunas ONGs intentando ensalzar el papel de la mujer a lo largo de la historia, y poco más.

Hablemos pues de grandes pero desconocidas compositoras:

Verónica Sabbag, diplomática de la Unión Europea y fundadora de la ONG “United Voices 4 Peace”, que se traduce como voces unidas por la paz en una entrevista para “Noticias ONU” dice: “Nosotras hemos estado informándonos y, por ejemplo, la hermana de Mozart era una música estupenda, lo que pasa es que no tuvo la oportunidad de vivir de, ni de concentrarse en eso. Cuando tenía que marcharse para las giras, pues no la dejaban. Su padre no la dejaba. Entonces, las oportunidades han sido muy diferentes”.

Hildegard von Bingen (1098-1179), monja alemana de la edad media, convertida en abadesa de su monasterio, que al ser la primera y única mujer autorizada por su iglesia para predicar, escribió obras musicales completas para su convento, que compartió en numerosas giras religiosas y templos. Su aportación a la música sacra de la edad media es notable.

Rafaella y Vittoria Aleotti: fueron dos hermanas que vivieron durante la Italia de la Contrarreforma. Raffaella (1570-1656) t Vittoria (1573-1620) se benficiaron de la influencia de su padre arquitecto para crear una pequeña orquesta en Ferrara. El prestigio de la agrupación fue tan grande que acabó actuando ante reyes y el mismísimo Papa Clemente VII.

Francesca Caccini (1587-1641), quien habría sido la primera mujer italiana en escribir una ópera que fuera interpretada exitosamente, y aun así se asumió que sus composiciones eran de su padre; y muchas otras, han quedado en el olvido, y poco a poco han sido “desenterradas” por historiadores, investigadores y músicos a través de los años.

Barbara Strozzi: ser la hija ilegítima de un noble italiano en el s. XVII era garantía de una vida totalmente en el anonimato. No fue el caso de Barbara Strozzi (1619-1677), a quien cuyo propio padre animaría a perseverar en el mundo de la música. Intérprete y compositora, Strozzi llegó a ver publicadas recopilaciones de sus obras. 

Elizabeth Claude Jaquet de la Guerre: todos sabemos que la Corte de Luis XIV fue un foco cultural de primer orden a finales del s. XVII pero pocos saben que este selecto grupo también contaba con presencia femenina. Elizabeth de la Guerre (1667–1729) sobresalió con el clavicémbalo y se convirtió en la autora de la primera recopilación de cantatas en francés de la historia.

Marianne von Martínez: el apellido nos pone sobre aviso respecto al origen español de esta prolífica compositora del Clasicismo. Alumna aventajada de Haydn, Marianne von Martínez (1744-1812) dejó al menos dos centenares de composiciones originales. Una anecdótica rivalidad con una escritora la sumió en el anonimato tras su muerte, ya que la segunda desprestigió su obra.

Paulina Duchambge: formada en París, Paulina Duchambge (1778-1858) ha entrado en la historia de la música por el original instrumento que percutió con gran virtuosismo, la guitarra. De hecho, en el único retrato que se conserva de ella  aparece tocando este instrumento. Se sabe que también fue profesora y que compuso con desigual fortuna.

Clara Schumman (1819-1896), una de las compositoras alemanas más famosas de la era romántica, desconocía a sus predecesoras, y alguna vez escribió: “Una mujer no debe desear componer, nadie lo ha logrado, ¿por qué yo debería poder?”. La compositora y pianista se hizo famosa en gran parte gracias al apoyo de su esposo, Robert Schumman, también músico y que apostó por su talento, algo que era especialmente fundamental en aquella época.

Pauline Viardot-García: abrió la veda de las grandes intérpretes vocales femeninas como mezzo-soprano. Pauline Viardot-García (1821-1910) participó en distintas representaciones operísticas de gran éxito y se atrevió con el género de las canciones populares, dejándonos varias piezas de este signo.

Maria Callas: quizá, la mejor soprano de todos los tiempos. De origen griego y nacionalidad estadounidense, Maria Callas (1923-1977) deslumbró al mundo como una de las grandes voces que ha dejado la historia de la música.

Además de todas estas mujeres podríamos hablar de Monserrat Caballé, Ana Magdalena Bach o grandes artistas actuales que luchan día a día por ser grande compositoras, cantantes, instrumentistas, directoras…

Estos son solo algunos ejemplos de las numerosas mujeres que han intentado abrirse paso en este mundo, en el que a día de hoy el papel de la mujer sigue siendo minoritario y poco visible pero que cada día va cambiando más  y más.

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