SILENCIO SE RUEDA

¡Compartir es unirte al movimiento!

Todo comienza en una clase de Lengua Castellana…, el libro en su página 124 habla del anuncio, sus componentes, las partes de las que consta y la importancia de conocer qué es un anuncio. 

En ese momento alzo la vista hacia mis alumnos y veo su rostro, están esperando, preparados para marcar los ejercicios hay que hacer, pero no vibran en sus asientos.

En ese momento comienza nuestra labor, por eso somos maestros, para hacer que ellos aprendan de una manera diferente… así que… silencio, se rueda.

Les lanzo un reto, podríamos grabar un anuncio, podríamos convertirnos en creadores de publicidad, podríamos aprender este contenido desde otra perspectiva, ellos empiezan a abrir sus ojos y la máquina comienza a funcionar.

Surgen las miradas, se hacen equipos, se reparten los papeles, yo podría traer esto, quizás yo podría ser el presentador o quizás todos podríamos presentar. En cinco minutos lanzamos las reglas del juego… chicos no más de 30 segundos por anuncio… recordad que debemos introducir un eslogan, una marca y una imagen que venda lo que queremos… y ahora ellos son los protagonistas de su propio aprendizaje.

El trabajo de fondo ya está listo, los contenidos teóricos se han volcado en el papel, están viendo que esa teoría se puede plasmar en algo tangible, algo real. Se disponen a encender la tablet, buscan el programa que les hemos pedido…buscan el lugar para grabar… pegan sus carteles detrás de ellos para dejar ver su imagen, su marca… y cuando están listos, se hace el silencio… y el profe no tuvo que chillar para mandar callar… ellos fueron quienes respetaron su silencio.

Esto mismo se repitió en cinco ocasiones, cinco grupos, cinco anuncios, cinco momentos de máxima atención y dedicación, cinco ocasiones donde el docente disfruta de su profesión… silencio, se rueda.

Para ponerle finalizar, les ofrezco un documento para que ellos mismos se evalúen. Primero se visualiza el anuncio otra vez y después ellos mismos hacen mi trabajo, ellos que quizás son incluso más críticos que yo mismo, buscan sus errores, que los habrá, buscan si aparece aquellos contenidos que han aprendido y todos… todos sin excepción coinciden en una cosa… podrían mejorar.

Podemos enseñar mientras ellos vibran en sus asientos, pueden aprender con ilusión, son creativos por naturaleza, que el docente no sea quien les ponga el límite sino los medios.

Silencio, se rueda…

¡Compartir es unirte al movimiento!

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