SINTIÉNDOME COMO TÚ, SINTIÉNDOTE COMO YO

Como no podía ser de otro modo, en cuanto desde la Asociación Míranos y Únete se planteó el repetir la semana del autismo, publicando artículos cada día que ayudaran a visibilizar y concienciar sobre el TEA, mi mente de manera automática activó su modo “Tribu Piñachachi” (realmente muy pocas veces está desactivado) y comenzó a toda velocidad a buscar cómo contaros acerca de lo que sentimos, sabemos, hacemos y aprendemos del tema en cuestión en nuestra aula.

Dado que ha sido una semanita muy intensa a muchos niveles (lo que ha ocasionado en parte que haya pospuesto mi publicación), querría centrarme no tanto en describir la tipología de las actividades que hemos llevado a cabo, ni en hacer un recuento de los recursos empleados o el modo de implementarlos, sino más bien, como siempre me inducen estas niñas y niños a hacerlo, en mostraros con pocas palabras y desde sus experiencias lo que nos sale del corazón. Perdón, del Corazón, porque es demasiado mayúsculo el protagonismo que este tiene en nuestra aula, en nuestras vidas, en nuestro día a día y en nuestra convivencia con el TEA.

Una vez contextualizamos el tema al inicio de la semana, hemos estado debatiendo ampliamente sobre nuestra visión acerca de las fortalezas y capacidades que todos los seres humanos tenemos y sobre las dificultades que se nos presentan en la vida a todas las personas, sin excepción alguna.

A raíz de la campaña nos hemos estado informando sobre esta condición humana y su modo de vida y, para ello, nos ha ayudado muchísimo nuestro compi, nuestra sensibilidad e imaginación y muchos artículos y vídeos (algunos de ellos colgados en el “Muestrario de Valores” de nuestro canal de Youtube) sobre la diferente manera de percibir el mundo que tienen algunas personas, por ejemplo, las que tienen TEA.

Nos ha gustado mucho el lema de concienciación de este año, “Haz un gesto por el autismo”, y así lo hemos demostrado, plasmándolo a nuestro modo con dibujos e inspirándonos en frases que se nos ocurrieron, todas preciosas: “Sintiéndome como tú, sintiéndote como yo”, “Entiéndeme y acéptame”, “No hay un solo ser humano igual a otro”, “Aprendo a sentir como tú”, “No soy lo que tú crees”, “No me juzgues sin conocerme”

También hemos experimentado multitud de sensaciones y vivencias a medida que cada día se nos iban planteando inquietudes e iban surgiendo nuevas propuestas, ideas y reflexiones. Una de ellas, por ejemplo, nos ha provocado mucha impotencia al tener que escribir un dictado con una serie de pautas un tanto extrañas (usando la mano que no tenemos entrenada para la escritura, de pie, sin gafas quien las usa…) lo cual nos ha servido de gran ayuda para entender que nadie desea nunca hacer las cosas mal por gusto, sino simplemente porque no puede, bien por tener dificultades o no contar con la ayuda o recursos necesarios para hacerlo.

Ponernos en la piel del otro” es algo que constantemente potenciamos, y en profundidad, por dos razones: una, porque nunca es demasiada la práctica de la empatía, pues nos damos cuenta un montón de veces que se nos escapan juicios y opiniones cuando, sin pensar, nos dejamos llevar sólo por lo que sentimos o creemos; y dos, porque es un excelente ejercicio de humildad y agradecimiento el hacernos conscientes de lo afortunados que somos al descubrir todo lo que valemos por dentro y somos capaces de hacer por fuera.

Según fuimos analizando y compartiendo nuestras dificultades particulares, tuvimos cada vez más claro que nadie se libra de tenerlas, pero que lo que verdaderamente importa no son nuestros impedimentos a la hora de hacer o dejar de hacer cosas, sino cuánto ese obstáculo nos empuja a superarnos a nosotros mismos y a seguir adelante, luchando por lo que deseamos. Detectamos que muchos de esos límites o barreras están muchas veces tan sólo en nuestra mente y que confiando en uno mismo se pueden vencer y eliminar, pudiendo así alcanzar nuestros sueños con esfuerzo, entrenando suficiente, insistiendo y jamás rindiéndose.

Estas reflexiones nos llevaron a sacar muchas ideas en claro, como el valorarnos más a nosotras y nosotros mismos y a todos nuestros compañeros, a no darnos nunca por vencidos, a disfrutar de nuestro cuerpo, cuidarlo y quererlo, y por supuesto a respetarnos entre nosotros, porque somos, sin excepción, seres únicos y maravillosos.

¡GRACIAS POR LEERNOS!