TENGO AUTISMO, NO SOY AUTISTA.

Hablar de autismo es hablar de inclusión, de comunicación aumentativa, de crear una sociedad accesible, de romper barreras juntos para que todos y todas tengamos un espacio y un tiempo que compartir, que disfrutar. En definitiva, es hablar de crecer como sociedad, de respetar y comprender que en la diferencia esta el enriquecimiento, que cada persona que compone un sistema tiene algo que aportar y algo que enseñar venga de donde venga, tenga las características que tenga.

Tenemos que dar un paso hacia delante para que las etiquetas se difuminen conviertiéndose en rasgos que definen una personalidad. Si como sociedad somos capaces de interiorizar este matiz,  aprenderemos a respetar sin emitir juicios previos, a mirar desde otro lugar. Es muy sencillo solo tenemos que cambiar el verbo ser por el verbo tener, de esta manera diremos que este niño o niña tiene autismo eliminando de nuestro vocabulario el este niño o niña es autista, para poder primero ver a la persona que es y después las características que lo define del otro, como nos pasa a cada uno de nosotros y nosotras, afortunadamente nadie es igual a otro, todos y todas nos diferenciamos por algo que nos hace únicos y únicas e irrepetibles.

Para los que aún tienen cierto recelo, miedo, o desconocimiento sobre lo que supone tener en el aula o ser padre o madre de un niño o niña con autismo decirle, que ante el desconocimiento, la inseguridad, lo mejor es la información y la formación. Cuando hablamos de autismo hablamos de TEA al referirnos al trastorno que afecta en mayor o menor grado a las dimensiones sociales, comunicativas y cognitivas, desde la infancia y de carácter crónico (Rivière, 1997). Los síntomas más destacados pueden afectar de manera diferente, desde casos asociados a discapacidad intelectual marcada a otros con alto grado de inteligencia; desde unos vinculados a trastornos genéticos o neurológicos a otros en los que no se pueden identificar las anomalías biológicas subyacentes (Getea, 2004).  En definitiva, hablamos de una serie de trastornos cualitativos que responden a los criterios definidos en manuales como el elaborado por la American Psychiatric Asocciation (APA, 2013) o el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM–IV-TR (López-Ibor y Valdés, 2002): 

– La alteración cualitativa de la interacción social.

– La alteración cualitativa de la comunicación.

– Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados.

Conociendo estos rasgos que definen una forma de entender el mundo y relacionarse en él, como sociedad tenemos la obligación de adaptarnos e incluirles aportándoles recursos que les incluya en nuestro día a día y para ello debemos de romper juntos barreras por el autismo, haciendo una sociedad accesible.

Y para poder romper barreras necesitamos en los centros educativas recursos. Y por ello os invito a firmar para que así sea en este enlace:

 

https://www.change.org/p/recursos-para-atender-adecuadamente-a-ni%C3%B1os-con-autismo-en-los-coles-p%C3%BAblicos-sesuvoz

 

YO YA HE FIRMADO

 

¡GRACIAS POR LEERNOS!